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AGENCIAS | PRAGA El Tribunal Constitucional de República Checa rechazó ayer el recurso presentado por un grupo de senadores conservadores contra el Tratado de Lisboa, con lo que se despeja así el último obstáculo para su aprobación. "Cayó el último obstáculo y confiamos que el proceso de ratificación acabe en unos días", señaló el ex primer ministro y jefe del conservador Partido Democrático Ciudadano Mirek Topolanek.
Topolanek, que encabeza la principal formación parlamentaria, también mostró su satisfacción por que su país haya obtenido la exención de la Carta de Derechos Fundamentales de la UE, ya que, opinó, la aplicación de sus medidas sociales y laborales es "costosa y complicada". "Doy la bienvenida al veredicto, que indica que el Tratado de Lisboa en su totalidad no atenta contra la Constitución. Nada impide ahora que el presidente lo ratifique", señaló el vicepresidente del Partido Socialdemócrata , Lubomir Zaoralek.
De esta forma, se refería a la negativa hasta ahora del jefe del Estado, Vaclav Klaus, a estampar su firma en el documento, pese a que el Parlamento ya le dio el visto bueno hace meses. El euroescéptico presidente anunció la semana pasada que rubricaría Lisboa si el Tribunal Constitucional daba su visto bueno al documento.
"Hoy he firmado el Tratado", aseguró Klaus en una breve comparecencia en el Castillo de Praga, aunque recalcó que no comparte el contenido del documento. El presidente del Constitucional, Pavel Rychetsky, anunció ayer que el texto comunitario "no contradice la Constitución de la República Checa". "El Tribunal Constitucional constata que con este veredicto son resueltas todas las dudas sobre el acuerdo del Tratado de Lisboa con el marco constitucional y eliminadas todos los obstáculos formales para su ratificación", añadió. Adujo también que, por el proceso de globalización, "la soberanía del Estado no se desarrolla de manera aislada sino defendiendo los valores de cooperación con otras naciones". De esta forma, la Alta Corte rechazó la argumentación de los senadores euroescépticos de que el Tratado de Lisboa limitaría la soberanía del país, al traspasar importantes competencias a los órganos comunes de la UE.
La magistratura checa también estimó que "no ve que la incorporación de la Carta de Derechos Fundamentales al derecho primario de la UE contravenga la Carta Magna". La República Checa quedó, sin embargo, eximida de dicha Carta en el reciente Consejo Europeo celebrado en Bruselas, ya que esa era la condición del presidente del país, Vaclav Klaus, para firmar el Tratado de Lisboa. La República Checa es el único de los 27 que todavía no había ratificado el documento de reforma de la UE.
Satisfacción en Europa
El primer ministro británico, Gordon Brown, dijo que se trata de "una etapa importante e histórica" para la Unión Europa.
Mientras, el Gobierno español manifestó su "profunda satisfacción" por la firma, lo que supone completar el costoso proceso de ratificación del texto para su entrada en vigor. El Ejecutivo de Zapatero destacó que a España le corresponderá ahora el reto "complejo, pero apasionante" de desarrollar el Tratado, un proceso que arrancará inmediatamente con la convocatoria por parte de la presidencia sueca de una cumbre extraordinaria de jefes de Estado y de Gobierno para elegir a las dos nuevas figuras que crea el Tratado, el presidente estable y un alto representante para la Política Exterior con mayores competencias que el actual.
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