AGENCIAS | WASHINGTON
El Gobierno de China mantiene una red de cárceles secretas en las que incomunica hasta varios meses a un gran número de personas que son sometidas a tratos denigrantes, denunció la ONG Human Rights Watch en un informe divulgado ayer.
HRW recuerda que Pekín ha negado en varias ocasiones la existencia de esas cárceles, una de ellas en el informe sobre la revisión de la situación que publicó en junio de 2009 el Consejo de Derechos Humanos de la ONU.
El documento Un callejón al infierno acusa a las fuerzas de seguridad chinas de secuestrar de manera rutinaria a ciudadanos en las calles de ciudades como Pekín, a menudo por razones políticas, para trasladarlos a estos centros clandestinos o cárceles negras.
Suelen estar situadas en hoteles propiedad del Estado, residencias de ancianos y hospitales siquiátricos, según la ONG, que cita el testimonio de personas que dicen haber pasado por esas instalaciones secretas.
Los guardias que custodian las cárceles negras suelen cometer abusos contra los detenidos, desde el robo de sus posesiones, a agresiones físicas e intimidación, así como privación de sueño, comida y atención médica, según el citado informe.