MACARENA VIDAL | WASHINGTON
Hasta cuatro opciones le presentaron sus asesores, y todas fueron rechazadas. El presidente de EEUU, Barack Obama, no va a aceptar ninguna de las propuestas sobre Afganistán que los militares le pusieron sobre la mesa a menos que se hagan algunas modificaciones.
Obama se reunió a última hora del miércoles por octava vez con su consejo de asesores para Afganistán y nada trascendió hasta muchas horas después. Altos funcionarios coinciden en destacar que, de las cuatro opciones barajadas, el presidente no está dispuesto a aceptar ninguna sin modificaciones.
La CNN destacó que el presidente quiere que la opción que se adopte precise "cuándo y cómo las tropas estadounidenses estarán en condiciones de devolver la responsabilidad al Gobierno afgano".
Las preocupaciones expresadas por Obama "podrían alterar tanto la dinámica de cómo se mandan nuevos efectivos a Afganistán como el calendario de su presencia en la zona de guerra".
Según CNN, los principales puntos de fricción parecen ser tanto los calendarios como los interrogantes en torno a la credibilidad del Gobierno afgano. Igualmente, el presidente quiere que el plan establezca una estrategia de salida antes de comprometer el envío de un nuevo contingente de soldados.
En definitiva, Obama quiere que quede muy claro que el compromiso de EEUU con Afganistán "no tiene un final abierto".
Obama partió para Asia en una gira que incluye visitas a Japón, China, Corea del Sur y Singapur, y regresará el día 19. Se espera que la decisión final sobre Afganistán se dé a conocer "poco después".
Las cuatro opciones contemplan un aumento de los efectivos de EEUU en Afganistán, que ahora son 68.000 soldados. Las opciones parecen ser el envío adicional de 15.000 soldados, 30.000, 40.000 o un número aún más alto. La opción más probable contempla el despliegue de entre 30.000 y 35.000 soldados adicionales. A ellos se sumarían otros 10.000 militares que se encargarían de entrenar las fuerzas afganas para que éstas asuman paulatinamente el control de la situación.
Mientras, la opinión pública se muestra cada vez más reacia a mantener la situación en Afganistán y, según la última encuesta, el 56% se opone a enviar más tropas.
Por su parte, la secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton, reconoció que EEUU está preocupado por la corrupción y la mala gobernanza que imperan en Afganistán y ya ha planteado estas cuestiones al presidente. EEUU quiere que Karzai "demuestre a su propio pueblo que este segundo mandato responderá a las necesidades que son tan manifiestas".