AGENCIAS | WASHINGTON
La decisión del presidente de EEUU, Barack Obama, de trasladar a los principales acusados de los atentados del 11-S desde Guantánamo a territorio estadounidense para juzgarlos en un tribunal civil de Nueva York ha levantado la polémica. Ayer fue el ex alcalde de Nueva York, Rudolph Giuliani, quien criticó la decisión de Obama, asegurando que el traslado de los cinco presos a tribunales civiles "da a los terroristas una ventaja innecesaria". "No sé (por qué) habría que darles ventajas a los terroristas, y además es un riesgo innecesario", dijo ayer Giuliani a la CNN. "Nuestro sistema federal tiene un proceso enormemente complicado y esto durará para siempre. El tribunal civil da más beneficios que un tribunal militar. Y siempre existe la posibilidad de una absolución, o un cambio de sede", dijo en otra cadena, ABC.
Las críticas de Giuliani se suman a las realizadas durante el fin de semana por otros dirigentes republicanos, como el portavoz en el Congreso, John Boehner, que calificó la decisión de Obama de "irresponsable" ante la posibilidad de que Jalid Sheij Mohamed -considerado el cerebro de los ataques- y sus cómplices "puedan ser hallados no culpablos debido a algún detalle legal". Incluso algunos demócratas, como el senador Joe Lieberman, cuestionaron el traslado de los presos y su sometimiento a la jurisdicción civil al considerar que "no son criminales comunes, sino criminales de guerra". Mientras, funcionarios de la Casa Blanca están visitando estos días varias cárceles de la costa este para estudiar dónde podrían encerrar a los acusados mientras se celebra el juicio, bajo la amenaza de los republicanos de Carolina del Sur de presentar una querella para impedir su traslado.
El traslado de estos cinco terroristas forma parte de la promesa de Obama de cerrar antes de febrero la base de Guantánamo, donde aún quedan 215 presos detenidos durante la guerra contra el terror de George W. Bush y sometidos a tribunales militares especiales.