AGENCIAS | LONDRES
El Gobierno estadounidense de George W. Bush ya planeaba derrocar al presidente iraquí Sadam Husein en 2001, dos años antes de que finalmente las tropas de EEUU invadiesen el país árabe y acabasen con la dictadura del dirigente suní. Es la primera revelación de la investigación pública que comenzó ayer en Londres para analizar la participación del Gobierno británico en la guerra de Irak y en la que el ex primer ministro Tony Blair comparecerá en enero como testigo.
Los primeros en prestar ayer declaración fueron Peter Ricketts, ex presidente del Comité Conjunto de Inteligencia en 2001; Simon Webb, antiguo director de política del Ministerio de Defensa, y William Patey, quien fuera jefe del Departamento de Oriente Medio. Según explicó ayer Ricketts, en 2001, algunos sectores del entonces recién nombrado Gobierno estadounidense ya hablaban de un posible "cambio de régimen" en Irak. Ricketts citó el caso de un artículo de la entonces asesora de Seguridad Nacional Condoleezza Rice (después secretaria de Estado), en el que advertía de que "nada cambiará" en Irak hasta que Sadam Husein -ex presidente iraquí- se marche.
La investigación empezó ayer con la intervención de su responsable, John Chilcot, que prometió un análisis "a fondo", justo" y "riguroso" del conflicto para no repetir errores. La esperada pesquisa, en la que no se juzga a nadie y se celebra en el centro de conferencias Queen Elizabeth II de Londres, tiene como objetivo sacar a la luz las circunstancias del conflicto desde el verano de 2001 a julio de 2009, por lo que serán entrevistados testigos clave, entre ellos el propio Tony Blair, quien junto a Bush, el español José María Aznar y el portugués Durão Barroso suscribió en Azores en marzo de 2003 su apoyo a la invasión, que comenzaría apenas unos días después.
Antes de su introducción, Chilcot pidió un minuto de silencio en recuerdo de los caídos en la guerra de Irak, mientras fuera miembros de la Coalición Parad la Guerra se manifestaban portando máscaras de Blair y dinero manchado de rojo como si fuera sangre. El comité que preside Chilcot examinará la preparación de la invasión, la información de inteligencia utilizada para su justificación, el propio conflicto y la posguerra. Las sesiones serán a puerta cerrada a partir de febrero, y las conclusiones se prevén para finales de 2010.