MIGUEL F. ROVIRA | MANILA
El asesinato de al menos 57 personas en el sur de Filipinas, salpicó ayer a la presidenta Gloria Macapagal Arroyo y a su partido, al que pertenece el principal sospechoso de preparar la matanza: un hijo del cacique más poderoso de la región.
Dos días después de la brutal muestra de hasta donde son capaces de llegar los clanes familiares para retener su influencia, ningún responsable de la carnicería ha sido detenido pese a que la policía filipina tiene pocas dudas acerca de la identidad de los culpables.
"Las pesquisas apuntan hacia que las personas asesinadas fueron secuestradas por un grupo liderado por el alcalde de Datu Unsay", confirmó el portavoz policial, superintendente Leonardo Espina. El regidor de Datu Unsay se llama Andal Ampatuan, es miembro del partido que gobierna Filipinas, Lakas-Kampi, y a su vez el elegido de su padre, el poderoso aliado de Macapagal Arroyo y ex gobernador de Maguindanao, para ocupar el cargo que ha desempeñado durante ocho años tras ganar tres comicios empañados por acusaciones de fraude.
Mientras, policías y voluntarios continúan rastreando la zona en la que se cometió la matanza y ayer hallaron otros seis cadáveres.