RAFAEL CAÑAS | BRUSELAS
Tras diez años en los que ha puesto en marcha la política exterior y de seguridad de la Unión Europea, Javier Solana se despidió ayer del cargo de alto representante pidiendo para la UE "un papel más importante" en el mundo. Solana, de 67 años, ha pasado los últimos 14 en Bruselas, primero como secretario general de la OTAN (95-99) y luego al frente de la Política Exterior y de Seguridad Común (PESC) de la UE. Ayer, en su último acto público, defendió que la UE "tiene la obligación de estar preparada para jugar un papel importante en el mundo".
Solana ve el futuro de la UE "con tremenda esperanza", porque "hay muchos países" que quieren que Europa "juegue un papel más fuerte, más importante, más dinámico", y vaticinó: "Lo vamos a hacer". Preguntado por sus mayores logros estos años, dijo: "Ha habido cosas que he disfrutado mucho, de la misma forma que ha habido muchas espinas", que prefirió no detallar.
Y hoy, el Tratado de Lisboa
Acostumbrado a dormir muy poco tras jornadas maratonianas, Solana dijo que hoy, ya sin ocupar el cargo que pasa a la británica Catherine Ashton, piensa levantarse y salir a correr, y a continuación tomar un avión con destino "a casa", a Madrid. Sobre su futuro profesional, insistió en que todavía no ha decidido nada, si bien fuentes cercanas apuntan que se dedicará a cuestiones del mundo académico, los institutos de estudios internacionales y la gestión de crisis.
Hoy también, ocho años después de que abriera su accidentado proceso constituyente, la UE estrena su nuevo tratado, en el que confía para mejorar la eficacia de su toma de decisiones, aumentar la democracia interna y ganar peso. "No es la Constitución que esperábamos, pero contiene fundamentales innovaciones", resumía uno de los vicepresidentes del Parlamento, el socialista italiano Gianni Pitella.
El Tratado, heredero de la fallida Constitución europea, fue firmado por los 27 líderes comunitarios el 13 de diciembre de 2007. Hoy, en el mismo escenario, una ceremonia en la que participarán las máximas autoridades de la UE y de Portugal marcará finalmente su entrada.