JOSÉ LUIS PANIAGUA | TEGUCIGALPA
El Partido Nacional anunció en la sesión del Congreso que debatía la restitución de Manuel Zelaya su respaldo a la ratificación del decreto del 28 de junio por el que se destituyó al presidente tras un golpe de estado. "Nos manifestamos a favor de la ratificación del decreto", dijo en el pleno Rodolfo Irías, jefe de los diputados nacionalistas, bancada que tiene 55 escaños en el Congreso y cuyos votos eran necesarios para restituir a Zelaya.
"Esta posición es unánime, alejada de todo oportunismo", agregó Irías, el líder del partido de Porfirio Lobo, presidente electo tras vencer en los comicios generales del domingo y rechazados por la mayor parte de la comunidad internacional por considerar que se produjeron en un marco de ruptura del orden constitucional.
En los días previos se había manejado como posibilidad para que el presidente depuesto fuera restituido que los 55 votos nacionalistas se sumaran a los de una veintena de los 62 diputados del Partido Liberal -el mismo de Zelaya y del presidente golpista, Roberto Micheletti- y a los cinco del izquierdista Unificación Democrática (hay 128 escaños en total). Irías defendió "una decisión, seguramente difícil y desagradable, pero necesaria e inevitable para salvar el modelo democrático". Argumentó la decisión del Partido Nacional en que Zelaya "ha manifestado públicamente su rechazo total al acuerdo Tegucigalpa-San Jose" y "brindó declaraciones claras en contra de las elecciones más limpias, transparentes y concurridas" en Honduras.
En ese acuerdo, firmado por Zelaya y el presidente Micheletti, el 30 de octubre, se contemplaba que el Congreso fuera el órgano que decidiera sobre la restitución del presidente, entre otros puntos.
Además, Irías indicó que el presidente depuesto "ha declarado que no está dispuesto a regresar a ocupar la titularidad del poder Ejecutivo". Zelaya dijo en los últimos días que no permitiría ser restituido para "legalizar el golpe de Estado" y "blanquear el fraude electoral" del pasado domingo, en el que, según él y sus seguidores, la abstención superó el 60 por ciento.
El diputado del Partido Nacional rechazó tomar "una posición de cálculo en la procura del aplauso de un sector político interno y de un bloque de naciones agrupadas por intereses que no necesariamente son los de Honduras".
El Congreso se reunió, con un retraso de tres horas sobre lo previsto, rodeado por un operativo policial que impedía el paso a cien metros de la sede y con cientos de seguidores del presidente depuesto protestando en las inmediaciones. El Congreso estaba protegido por cinco anillos de seguridad, mientras una tanqueta del Ejército permanecía apostada en la entrada.
Coincidiendo con el pleno, el dirigente golpista de Honduras, Roberto Micheletti, regresó a la presidencia después de que concluyera el periodo fijado por él mismo para la reflexión de los hondureños sobre las elecciones.