AGENCIAS | MADRID
Más de cuarenta fieles han muerto, entre ellos niños, y otros 80 han resultado heridos en un ataque contra una mezquita perpetrado por hombres armados con fusiles y granadas en Rawalpindi, donde tiene su sede el cuartel general del Ejército de Pakistán, según los últimos datos aportados por los medios paquistaníes. El Ejército, sin embargo, sitúa el balance en 32 muertos.
Los asaltantes lanzaron varias granadas en el exterior de la mezquita y luego abrieron fuego contra el interior, donde había numerosos fieles con motivo de la tradicional oración del viernes. Más de cuarenta personas fallecieron en el atentado. Las fuerzas de seguridad presentes en la zona intentaron repeler el ataque, pero no pudieron evitar la masacre.
Los equipos de rescate completaron ayer las labores de búsqueda. Una parte de la mezquita se desplomó como consecuencia del ataque, por lo que algunos heridos quedaron atrapados. Los servicios de emergencias trasladaron a las víctimas a varios hospitales de la ciudad.
Las fuerzas de seguridad continúan con la búsqueda de los asaltantes en la zona residencial donde se encuentra la mezquita. Los encargados de investigar el ataque continuaban al cierre de esta edición resgistrando los edificios cercanos a la mezquita. Durante los registros se incautaron de un coche que estaba situado en el lugar del ataque. Las fuerzas de seguridad sospechan que los asaltantes se trasladaron en ese vehículo hasta la mezquita.
Tres de los asaltantes fueron abatidos por las fuerzas de seguridad durante el ataque, que fue perpetrado por al menos seis o siete milicianos. Los medios de comunicación locales aseguran que al menos dos kamikazes participaron en el atentado en el que fueron asesinadas más de cuarenta personas.
Tanto el presidente paquistaní, Asif Alí Zardari, como el primer ministro, Sied Yusuf Raza Gilani, condenaron el atentado. El presidente aseguró que los autores de la masacre serán llevados ante la justicia y reiteró el compromiso del Gobierno de acabar con el terrorismo en el país. Por su parte, Gilani ordenó una investigación para identificar y detener a los responsables del ataque en el que fallecieron más de cuarenta fieles.