AGENCIAS | MADRID
Una patrulla española del contingente desplegado en Afganistán sufrió ayer durante más de una hora un ataque talibán en la provincia noroccidental de Badghis, sin que se registraran daños personales ni materiales, según informó el Ministerio de Defensa.
El ataque se produjo a las 06.40 horas, cuando una de las unidades del Equipo de Reconstrucción Provincial (PRT) de Qala e Naw acompañaba a unidades del Ejército afgano en una misión de reconocimiento. La patrulla española fue atacada desde diversos puntos con fuego de fusilería a la altura del paso montañoso de Sang Atesh, uno de los objetivos, por su carácter estratégico, de los talibanes en la provincia de Badghis.
Según informó Defensa en un comunicado, la unidad española, que escoltaba a la afgana, una vez que evaluó el alcance de los elementos insurgentes que la hostigaban, maniobró para obtener una mejor posición desde la que hacer frente al ataque.
Posteriormente, según las mismas fuentes, solicitó apoyo aéreo al Mando Regional Oeste de la ISAF. El incidente finalizó algo más de una hora después, a las 07.50 horas, sin que se registraran bajas ni daños materiales dignos de ser reseñados.
El último ataque contra los militares en Afganistán se produjo el pasado 4 de diciembre, cuando tres cohetes impactaron en las inmediaciones de la base de Apoyo Avanzado de Herat. En esa ocasión tampoco se produjeron daños personales ni materiales.
Las tropas españolas ya fueron atacadas el pasado mes de mayo en el mismo desfiladero en el que ayer fueron emboscadas. En aquella ocasión, también recibieron fuego de fusil y de lanzagranadas, y, al igual que ayer, tampoco hubo que lamentar daños.
Por otra parte, tres periodistas del diario británico The Guardian fueron liberados en Afganistán tras haber sido secuestrados hace seis días. Un reportero iraquí y dos periodistas afganos que han preferido mantener el anonimato por motivos de seguridad se encuentran bien, aunque exhaustos, según fuentes del periódico.
El Parlamento alemán investiga ya las circunstancias que rodearon el bombardeo en las cercanías de la ciudad afgana de Kunduz, en septiembre, en el que murieron hasta 142 personas, y que forzó la dimisión de altos cargos de Defensa. Durante los próximos meses, la comisión parlamentaria de Defensa intentará dilucidar si el Gobierno ocultó información y cuáles fueron los errores militares que se cometieron. Algo de claridad arrojó ya una interpelación parlamentaria sobre el tema, en la que quedó claro que el ministerio de Defensa tan sólo informó a la canciller alemana, Angela Merkel, de los detalles de la operación cinco días después de realizarse el primer informe oficial. Los problemas de comunicación, tanto del Gobierno anterior -socialdemócratas y cristianodemócratas- como del actual -cristianodemócratas y liberales- será uno de los asuntos que se abordarán en la citada comisión. La ocultación de información ha costado ya el puesto al anterior ministro de Defensa, Franz-Josef Jung, quien asumió la cartera de Trabajo en el actual gobierno, al jefe del Estado Mayor, Wolfgang Schneiderhan, y al secretario de Estado de Defensa, Peter Wichert. Estos dos últimos fueron destituidos por el nuevo ministro de Defensa, Karl-Theodor zu Guttenberg, quien reprochó a ambos haberle ocultado información sobre el ataque, lo que a él le llevó a calificarlo en un principio de acertado.