AGENCIAS | MÉXICO D.F.
El cártel de los hermanos Beltrán Leyva, uno de los más violentos y poderosos de México, separado en 2008 del todopoderoso Sinaloa, recibió el más duro golpe de su historia al ser abatido a tiros su máximo capo, Arturo Beltrán Leyva, en un enfrentamiento con la Marina en Cuernavaca. Beltrán Leyva y seis de sus sicarios murieron (dos mujeres y un hombre fueron detenidos) en un exclusivo barrio residencial tras un intenso tiroteo en el que fueron empleadas incluso granadas de fragmentación.
Arturo, el mayor de los Beltrán Leyva, originarios de Sinaloa, cuna de los principales narcotraficantes, comandaba el cártel que lleva el nombre de la familia después de la captura de su hermano Alfredo.
Apodado El jefe de jefes, era uno de los capos más buscados en México y se ofrecían 2,3 millones de dólares por su captura. El liderazgo lo compartía con otro de sus hermanos, Mario Alberto Beltrán, y con el sanguinario Edgar Valdez, alias La Barbie. Al capo fallecido se le atribuyen decenas de muertes, en cuyos cuerpos dejaba mensajes que reivindicaban la autoría.
Además de sanguinarios, los Beltrán Leyva ejercieron su poder corruptor para infiltrarse en los cuerpos anticrimen y llegaron hasta su cabeza, el zar antidrogas entre 2006 y 2008, Noe Ramírez.
En tres años de Gobierno de Felipe Calderón han sido detenidos más de 800 personas vinculadas a los cárteles de droga, la mayoría (388) del cártel del Golfo-Zeta. Tres años en los que la violencia de los narcos causó 15.000 muertos.