AGENCIAS | PUERTO PRÍNCIPE
En las casas en ruinas, los cuerpos de las víctimas permanecen intactos, en la misma posición en las que les pilló el terremoto. Una pareja aplastada mientras dormía la siesta, chicas cubiertas de polvo, mujeres desnudas con los ojos abiertos por el miedo. En los coches, los cuerpos carbonizados aún están allí.
"¡Ayuda! Mi marido está atrapado ahí abajo. Por el amor de Dios, ayúdame", grita desesperada una mujer en medio de la calle. En la calle Saint-Honoré, en el centro de la ciudad, atrapado entre los hierros de su vehículo y con una grave hemorragia, intenta ser rescatado por sus vecinos. "Murió antes de que los equipos de rescate pudieran llegar", cuenta Wilson, un estudiante de Sociología.
Los supervivientes se agrupan en las calles en espera de ayuda. En todas las vías y plazas principales se ven aglomeraciones humanas. Algunos, con sus propias manos, se dedican a la ingente tarea de retirar escombros en busca de más supervivientes o cadáveres.
"¿Qué ha hecho nuestro país para merecer esto?", se lamenta Maravillas Rody Baptista, un octogenario sentado en una silla a la puerta de la que fue su casa. No piensa moverse hasta que se hayan recuperado los cuerpos de sus dos nietos enterrados bajo los escombros.
Pese a los primeros envíos de ayuda, eso sí con cuentagotas, el aeropuerto de Puerto Príncipe ha tenido que ser cerrado por saturación. El caos reinante en Haití se ha extendido al espacio aéreo, hasta el punto que en medio de una movilización de ayuda humanitaria internacional sin precedentes se suspendieron los permisos de aterrizaje. El Gobierno haitiano no está aceptando la entrada de vuelos porque no hay pistas disponibles ni fuel suficiente para repostar en el aeropuerto de Puerto Príncipe, la ciudad más afectada por el seísmo.
La decisión llegó como un jarro de agua fría transcurridas menos de 24 horas desde que llegaron las primeras ayudas y se esperaba para ayer un verdadero enjambre de aviones con material y equipo humano para aliviar lo que la ONU ha calificado como la mayor catástrofe a la que se ha enfrentado.
El terremoto de 7 grados en la escala de Richter que sacudió Haití fue 35 veces más potente que la bomba atómica arrojada sobre Hiroshima (Japón) en 1945 y comparable a la explosión de medio millón de toneladas de TNT, según Roger Searle, profesor de geofísica en Reino Unido.
De ahí las imágenes y los relatos de los primeros periodistas internacionales llegados a Puerto Príncipe, que dibujan una desoladora estampa de cadáveres apilados en las calles, supervivientes retirando escombros con sus propias manos para tratar de rescatar a los heridos, que no encuentran hospitales donde poder ser atendidos y una población que trata de improvisar refugios donde aguardar la llegada de ayuda.
"Abrirse paso por las calles para recoger los cadáveres parece en estos momentos una tarea imposible", informaba Sanjay Gupta para la CNN. "Los hospitales, que deberían ser el destino para aquellos heridos que podrían sobrevivir, son inexistentes o están en unas condiciones espantosas. Y no hay prácticamente ningún tipo de maquinaria pesada para poder escarbar entre los escombros", agregó Gupta.
La CNN emitió diversas imágenes de personas que, atrapadas entre las ruinas de sus casas, solicitan ayuda a gritos y se retuercen para tratar de escapar. Muchos de los supervivientes están utilizando neumáticos y el poco material que tienen a mano para encender fogatas con las que evitar el frío y combatir la oscuridad de la noche, ya que desde el terremoto la ciudad permanece sin suministro eléctrico.
El palacio presidencial, la catedral y varias iglesias, escuelas y hospitales, la principal prisión del país y barriadas enteras han quedado reducidos a escombros.
"Toda la gente está en la calle, en refugios que ellos mismos están haciéndose para poder atender (a los heridos)", señaló la reportera de Telesur Madeleine García. "Las personas están desesperadas porque no hay alimentación. Vimos a la gente que ha sobrevivido con mucha hambre y mucha sed (...) las calles están rotas, los edificios se desvanecieron", relataba vía telefónica.
Ante esta situación, la llegada de la ayuda humanitaria y de los equipos de rescate enviados por la comunidad internacional se hacen vitales para atender a los heridos y garantizar los víveres básicos para quienes resisten en la calle.
Un 10% de las viviendas de Puerto Príncipe se derrumbaron o quedaron inservibles, según la Oficina de Asuntos Humanitarios de la Comisión Europea en la capital.
Las peticiones de ayuda de las autoridades haitianas han tenido eco en todo el mundo, sin embargo el caos y la falta de organización y coordinación son una traba para que todo lo prometido e incluso lo que ya está en camino llegue a sus destinatarios.
Los ministros de la Unión Europea, actualmente bajo presidencia española, se reunirán el lunes a fin de definir la estrategia de ayuda a medio plazo a Haití, informó la responsable comunitaria de Relaciones Exteriores, Catherine Aston.
Por su parte, Nicolás Sarkozy, presidente de Francia, antigua metrópoli de Haití, propondrá a Barack Obama y Lula da Silva una "gran conferencia" para reconstruir el país caribeño. Obama anunció una ayuda inicial de 100 millones de dólares, la misma cantidad que yan han prometido instituciones como el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial.