AGENCIAS | SANTIAGO
Sebastián Piñera, próximo presidente de Chile tras ganar con el 51% una votación histórica para la derecha, comienza a preparar su futuro gobierno, para el que no cuenta con mayoría parlamentaria. Sus objetivos buscan crear un millón de empleos, mejorar la administración de la Justicia y perfeccionar las políticas educativas, de vivienda y salud e incrementar el crecimiento económico, entre otros.
Esa tarea, según los analistas, es complicada, ya que el Gobierno de Piñera no tendrá mayoría en el Parlamento, lo que le obligará a buscar acuerdos con la oposición para llevar adelante sus proyectos.
Tras los comicios parlamentarios de diciembre, la Concertación tendrá mayoría de 19 asientos contra 16 en el Senado, mientras la derecha tendrá 58 diputados contra 54 de la Concertación. Pero habrá también tres diputados comunistas, tres del Partido Regionalista (PRI) y dos independientes que será claves, según el analista Santiago Escobar, a la hora de negociar.
Piñera, tras su victoria electoral, además de prometer "un gobierno de unidad nacional", destacó la llamada "política de los acuerdos", que la Concertación y la derecha mantuvieron en los 90 y que permitieron consensos en asuntos legislativos. Según los expertos, para reinstalarla será clave la capacidad negociadora del gabinete ministerial de Piñera, principalmente de quien ocupe el Ministerio de la Presidencia, que es el enlace entre el Ejecutivo y el Legislativo.
Fuentes de la coalición derechista mencionan como posible titular al economista Cristián Larroulet, quien aseguraba ayer que el gobierno de Piñera "no será de derecha".
Piñera, que se mostró conciliador tras su victoria, aseguró que hará un Gobierno "con los mejores, los más preparados, los más honestos y con mayor vocación de servicio público" y prometió "fortalecer y ampliar" la red de protección social desarrollada por Bachelet. Estas expresiones, según los analistas, refuerzan la impresión de que el próximo gobierno chileno evitará la confrontación.
El presidente electo de Chile dedicó su primer día como tal a reunirse con diversas autoridades, incluida la presidenta Michelle Bachelet, que acudió a su casa, donde permaneció 40 minutos.
Piñera, según el último cómputo electoral, difundido ayer, obtuvo el 53,6% de los votos, con 3,21 puntos de ventaja sobre el candidato oficialista, Eduardo Frei, que alcanzó el 48,4%.
La mandataria dijo en el Palacio Presidencial que había invitado a su sucesor a la Cumbre del Grupo de Río que se celebrará el 21 de febrero en Cancún (México), en la que Chile recibirá la presidencia temporal de esa instancia. En ese viaje, Bachelet también tiene previsto visitar Haití, según anunció días atrás, tras el terremoto que asoló el país centroamericano, donde trabajan más de 500 efectivos de las Fuerzas Armadas chilenas.
"He invitado a Sebastián Piñera a que me acompañe a la Cumbre de Río, donde tendrá la oportunidad de interactuar y ser presentado a los mandatarios de la región", dijo Bachelet, quien reiteró su intención de gobernar "hasta el último día".
Piñera, que recibió además felicitaciones de los gobernantes de la mayoría de los países latinoamericanos y europeos, entre ellos del presidente español, José Luis Rodríguez Zapatero, se reunió también con los presidentes del Senado y la Cámara de Diputados y con autoridades religiosas.
En la Concertación, los dirigentes analizan el proceso electoral que terminó con un ciclo de 20 años en el poder, con distintas interpretaciones y tardíos reconocimientos de errores. Mientras el ex presidente Ricardo Lagos proclamaba que la coalición de centroizquierda sale de La Moneda "con la frente en alto", su hijo, del mismo nombre, elegido senador en diciembre, afirmaba que la elección "no la ganó la derecha, sino que la perdió la Concertación".
Más de medio centenar de jóvenes ocuparon durante la madrugada la sede de la Democracia Cristiana para exigir la renuncia de su presidente, Juan Carlos Latorre, y de su homólogo socialista, Camilo Escalona, a quienes consideran culpables de la derrota. Latorre admitió que la coalición "no estuvo a la altura", pero eludió adelantar lo que hará. En tanto, el diputado Marcelo Díaz anunció su intención de presidir el partido socialista y pidió dimisiones en la actual directiva.