AGENCIAS | MADRID
La decisión de la Casa Blanca de priorizar los asuntos domésticos a sus relaciones con la UE continúa trayendo cola. El ministro de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, rebajó ayer explícitamente el perfil de la presidencia española de la UE en plena polémica por el aplazamiento de la cumbre entre Estados Unidos y la Unión Europea al segundo semestre del año, una decisión que ha venido acompañada de críticas no oficiales desde Washington sobre el desbarajuste institucional que está provocando en el seno de la UE la aplicación del Tratado de Lisboa.
La presidencia española de la UE será "modesta, discreta, pero activa", resumió Moratinos, para facilitarle la labor a las nuevas figuras institucionales que ha introducido Lisboa, entre ellas, la presidencia del Consejo Europeo, que desempeña de forma permanente el belga Herman van Rompuy. De esta manera, añadió el máximo responsable de Asuntos Exteriores, se pretende evitar una multiplicidad de voces en la Unión.
Moratinos se expresó en estos términos ante una amplia representación de presidentes de las comisiones parlamentarias de Asuntos Europeos de los diferentes Estados miembros, reunidos con el ministro en el Senado. Para el responsable de la diplomacia española hay que "rectificar" el error de hablar con "cuatro o cinco" voces, en lugar de una, como ocurrió en la reciente Cumbre sobre el Clima de Copenhague.
En su opinión, esa multiplicidad de voces europeas que quedó explicitada en Dinamarca provocó que la UE ofreciera "la imagen" de que no tuvo "capacidad de negociación" y eso a pesar de llegar con la "propuesta de contenido más sustancial".
El ministro de Exteriores arremetió contra "algunos sectores de la opinión pública europea" que no han dado ni 100 días de margen a la UE que ha salido de la entrada en vigor del Tratado de Lisboa el pasado 1 de diciembre y defendió como "eficaz" la respuesta dada en Haití, a pesar de las críticas recibidas de falta de capacidad de reacción.
"Si los europeos no creemos en nosotros mismos, ¿quién va a creer?", se preguntó el ministro, que lamentó que los europeos, en lugar de mostrarse orgullosos por lo conseguido en estos últimos 50 años, se sigan considerando "un actor secundario", cuando tienen un "potencial muchísimo más grande" del que piensan.
Varios de los parlamentarios europeos que le escuchaban sacaron a colación la cancelación de la cumbre UE-EEUU prevista inicialmente para el próximo mes de mayo en Madrid -coincidiendo con la presidencia española de turno- por la decisión de Barack Obama de no asistir para centrarse en los asuntos de su propio país. El belga Herman de Croo habló incluso de "tortazo de Obama" en una clara alusión a lo mal que ha sentado la decisión.
Moratinos les respondió afirmando que los comentarios sobre el "sentimiento de irrelevancia de la UE" desatado por la decisión de Obama de aplazar su viaje por cuestiones domésticas y las discusiones acerca de si la Casa Blanca "ha ignorado o aparcado" a los europeos "para otro momento" constituye "un falso debate".
En su opinión, "las relaciones entre la UE y EEUU pasan por un muy buen momento" y "quizás por eso -Barack Obama, que el año pasado viajó seis veces a Europa- no ve urgente una reunión como se había previsto". El "gran reto" europeo, desde su punto de vista, es construir una estrategia exterior común porque "entonces serán ellos los que pidan vernos".
"Yo no tengo ningún complejo", ha aseverado Moratinos, quien ha añadido que los europeos "estamos siempre a la defensiva, como si no creyésemos en lo que queremos hacer".
Así, ha subrayado que a la UE le corresponde ahora liderar el desarrollo de una política exterior común, "con convencimiento y seguridad" y que el "gran reto" es "construir estrategias" de relación con Estados Unidos, la India, China, África o América Latina, porque "entonces. serán ellos los que pidan vernos".
En esta misma línea, el jefe de la diplomacia española ha hecho hincapié en que en estos momentos Europa no tiene "que mirar a otros" sino desarrollar la aplicación del Tratado de Lisboa y actuar "con plena convicción" de la potencia que tienen en el mundo los Veintisiete.
Por otra parte, el ministro de Exteriores saludó el documento franco-alemán suscrito el jueves por la canciller alemana, Angela Merkel, y el presidente francés, Nicolas Sarkozy, sobre la nueva estrategia económica de la UE para los próximos diez años. En una cumbre bilateral, los dos mandatarios decidieron ayer relanzar el eje franco-alemán como locomotora de la Unión para disispar la sensación de parálisis que se está apoderando de los Veintisiete.