AGENCIAS | ROMA
El Gobierno italiano quiere introducir una especie de permiso de residencia por puntos para los inmigrantes, quienes, en caso de no lograr la puntuación requerida, serán expulsados del país. El proyecto, confirmado ayer por el Ministerio del Interior italiano, ha sido criticado con dureza por la oposición. Aunque el ministro de Interior, Roberto Maroni, asegura que la norma favorecerá la integración, el parlamentario del Partido Democrático -principal fuerza opositora- Andrea Sarubbi considera por el contrario que esta iniciativa se convertirá en "el enésimo obstáculo en el camino de la integración y de la seguridad social" de los inmigrantes.
Según el PD, en estos momentos, los únicos que hacen algo a favor de la integración de los inmigrantes son las redes de voluntariado y la Iglesia. De hecho, el Gobierno "ha eliminado, por ejemplo, el fondo destinado a la inclusión social", denunció Sarubbi.
La medida prevé que se renueve el permiso de residencia sólo a los inmigrantes que alcancen 30 puntos, que se conseguirán si en dos años cumplen varios requisitos, entre otros, el conocimiento del italiano y de la Constitución, no haber cometido delitos, la inscripción en el servicio sanitario nacional, tener un contrato de vivienda y escolarizar a sus hijos.
Roberto Maroni explicó ayer que las oficinas de inmigración evaluarán si se cumplen estos objetivos para renovar el permiso de residencia y en caso contrario se concederá otro año para conseguir los 30 puntos o se procederá a la expulsión.
Desde el Ministerio del Interior se explicó a Efe que se trata por ahora de un proyecto, pero, según la prensa local, el Gobierno quiere tener preparado dentro de un par de meses el decreto ley que introducirá esta nueva modalidad para renovar el permiso de residencia y que se denominará "acuerdo de integración".
La medida ya ha recibido las primeras críticas pues "obstaculizará la integración y favorecerá las irregularidades", según Livia Turco, responsable de Inmigración para el opositor Partido Demócrata (PD).