JUAN CARLOS BARRENA | MÚNICH
Las autoridades iraníes volvieron a decepcionar por la opacidad de su programa nuclear durante la Conferencia de Seguridad de Múnich, en la que no consiguieron salvar las reservas de Occidente, sino incrementar su recelo. De hecho, el encuentro acabó con una amenaza expresa de un ataque militar por parte de EEUU en caso de que el país de los ayatolás no paralice el enriquecimiento de uranio.
"Debemos decidirnos. O aplicamos duras sanciones económicas para que funcione la diplomacia o nos veremos ante una intervención militar", dijo el senador estadounidense Joe Lieberman, durante la conferencia. El influyente congresista añadió que la cúpula militar estadounidense dispone ya de planes concretos para el caso de que no se alcance una solución diplomática, opción que "nadie desea", pero que "acabará sucediendo" si "no hacemos más que hablar". Lieberman se mostró partidario de "enseñar los dientes" después de seis años de diálogo con Irán que "no han conducido a resultado alguno". Además, el senador calificó de "irrisorias y en absoluto sinceras" las declaraciones del ministro de Exteriores iraní, Manucher Mottaki, a quien acusó de mentir y de oscurecer sus respuestas cuando era preguntado en Múnich por el programa nuclear de su país. "No sé cómo se puede negociar con un gobierno que envía aquí a un ministro para que nos mienta a todos", dijo el senador estadounidense, que tachó de "indignantes" los comentarios de Mottaki acerca de los derechos humanos.
Lieberman respondía así a las declaraciones de Mottaki, quien en Múnich aseguró que su Gobierno defiende una política de "energía nuclear para todos y armas atómicas para nadie", tras elogiar el discurso del presidente estadounidense, Barack Obama, en Praga, en el que propuso eliminar las armas de destrucción masiva del planeta. Mottaki insistió en que es posible llegar "en un futuro cercano" a un acuerdo para el intercambio de combustible nuclear propuesto por el presidente de Irán, Mahmud Ahmadineyad, con el fin de cubrir la necesidades de su país para fines médicos.
Sin embargo y poco después, el propio director general del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), Yukiya Amano, desinfló las afirmaciones de Mottaki al comentar lacónicamente, tras entrevistarse durante media hora con el ministro iraní, que todavía no ha recibido la anunciada "contrapropuesta de Irán". Durante una comparecencia ante la prensa con motivo de la Conferencia de Seguridad de Múnich, Mottaki aseguró con optimismo que los contactos mantenidos en la capital bávara habían tenido un desarrollo positivo y habló de "voluntad política" de llegar a un acuerdo.
Las afirmaciones de Mottaki contrastan con las hechas por otros asistentes a la conferencia, que se mostraron decepcionados por la intransigencia de las autoridades de Teherán, que no dieron lugar a avances en el contencioso atómico durante las reuniones celebradas en Múnich. "Nuestra mano sigue extendida, pero hasta ahora sólo ha tocado el vacío", dijo el vicecanciller y ministro alemán de Exteriores, Guido Westerwelle, quien reclamó al abrir la reunión de ayer de las autoridades de Irán que pasen de las palabras a los hechos en el conflicto por su polémico programa nuclear, que según Teherán sólo tiene fines pacíficos y comerciales, mientras que para Israel y EEUU es la llave para las armas atómicas.
También el asesor en materia de seguridad del presidente estadounidense, Barack Obama, el general Jim Jones, lamentó las "confusas" declaraciones de las autoridades iraníes ante las ofertas occidentales para el desarrollo pacífico de su programa nuclear. A su vez, el ex-jefe de los servicios secretos saudíes, el príncipe Turki Al Faisal, defendió un escudo antinuclear para todos los países de la zona que rechazan optar por el armamento atómico. "La oratoria es un extraordinario ejemplo de la tradición persa", dijo Al Faisal.