ALBERTO MASEGOSA | JERUSALÉN
El primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, adelantó que su país continuará con la construcción en el Jerusalén palestino, en plena crisis con EEUU por la aprobación de 1.600 viviendas más para judíos en esa zona.
"La construcción en Jerusalén, y en cualquier otra parte, seguirá cómo en los últimos 42 años", dijo en alusión a las más de cuatro décadas de ocupación israelí del este jerosolimitano, donde los palestinos exigen establecer su capital.
Tras referirse a Jerusalén, el primer ministro israelí precisó que la construcción proseguirá también en las colonias de Cisjordania al concluir la moratoria de diez meses que decretó en noviembre. "La decisión del gabinete de reiniciar la construcción transcurridos los diez meses sigue en pie", dijo Netanyahu.
La advertencia llega después de que la secretaria de Estado estadounidense, Hillary Clinton, considerara un "insulto" que socava los "esfuerzos por la paz" el anuncio de la construcción de 1.600 casas en la colonia de Ramat Shlomo. El anuncio se produjo durante la visita del vicepresidente Joe Biden para impulsar una negociación entre palestinos e israelíes y poner fin al bloqueo que registra el proceso de paz.
La administración norteamericana emitió de inmediato un comunicado de "condena" al anuncio israelí, pero la cosa no quedó ahí.
Clinton llamó durante el fin de semana a Netanyahu para mostrarle de nuevo el rechazo al anuncio y le exigió que lo anule, haga gestos para reiniciar la negociación y diga que el diálogo tratará sobre los asuntos cruciales del conflicto.
Tras llamar el domingo a la calma, Netanyahu cambió ayer de registro y su advertencia dispara otra vez la tensión entre ambos países.
El choque escenifica la divergencia de fondo entre Netanyahu y el presidente Obama sobre el conflicto de Oriente Medio, cuya resolución mediante la creación de un Estado palestino es el principal objetivo del presidente de EEUU.
Obama fracasó en primer término en el intento de que Netanyahu frenara la expansión de los asentamientos en Jerusalén Este, que era la condición puesta por los palestinos. Logró después que el israelí decretara la moratoria en la construcción de Cisjordania, lo que había despejado el camino para aceptar las negociaciones indirectas. El actual desencuentro hace inviable, no obstante, esa fórmula.
Y lleva a la relación bilateral entre Israel y EEUU a una situación de confrontación que casi no tiene precedentes entre dos países cuya alianza, hasta ahora incondicional, es eje fundamental del equilibrio o desequilibrio de fuerzas en Oriente Medio. Según reconoció el embajador de Israel en EEUU, Michael Oren, ambos países afrontan su peor crisis bilateral en 35 años.
Oren se remite al enfrentamiento que en 1975 protagonizaron Henry Kissinger y Isaac Rabin sobre la exigencia de EEUU de que Israel se retirara del Sinaí. Ahora está en juego algo más delicado; Jerusalén es para los derechistas la capital "eterna e indivisible" de Israel, y si Netanyahu no respeta esa máxima pondría en peligro su gobierno.
El principal asesor político de la Casa Blanca, David Axelrod, tachó de "insulto" el anuncio de más colonias, algo "calculado para minar" el diálogo de paz.