AGENCIAS | PARÍS
Tal y como se vaticinaba, el Partido Socialista de Martine Aubry ganó la primera vuelta de las regionales de Francia, con un 29,5% de los votos. Los socialistas, que ya controlaban 20 de las 22 regiones, buscarán alianzas para la segunda vuelta, en primer lugar con los ecologistas (tercera fuerza con un 12%), para extender su dominio a la totalidad de las circunscripciones.
Las elecciones estuvieron marcadas por una abstención superior al 50%, por el castigo al partido del presidente Sarkozy (UMP, 26%), por el hundimiento del centrista MoDem de François Bayrou (4%), y por la resurrección del Frente Nacional del ultraderechista Le Pen (cuarta fuerza con el 11,64%).
Los comicios regionales, que llevaban aparejados los departamentales, suponen un duro golpe para Sarkozy, al que la prensa, igual que los socialistas, responsabilizó ayer de la derrota de su partido. Prueba de la magnitud de la catástrofe es que ninguno de los 20 ministros y secretarios de Estado que concurrían a los comicios haya conseguido imponerse en la primera vuelta y, según las previsiones, fracasarán también en la segunda en su intento de conseguir un puesto de consejero regional.
El resultado del domingo refuerza el liderazgo de Aubry, que se hizo con las riendas del PS hace año y medio en unas polémicas primarias en las que derrotó por un centenar de votos a la ex candidata presidencial Ségolène Royal. Sin embargo, es una victoria frágil. Los precedentes de los últimos 15 años demuestran que ganar unas regionales o europeas no asegura el éxito a los socialistas en las presidenciales. Lo que sí parece evidente es que la campaña hacia la presidencia, en 2012, comenzará tras la resaca de las regionales, cuando el PS convoque primarias para designar a su candidato.
Los dos principales partidos coincidieron en que el resultado del domingo es "histórico", aunque por razones diferentes. El primer ministro, François Fillon, habla de abstención récord (53,6% frente al 37,9% en 2004) y afirmó que "la débil participación no permite sacar conclusiones nacionales".
Aubry declaró que "el PS obtuvo uno de sus mayores resultados históricos", aseguró que para su formación es importante "abrirse a sus socios" para "reunir a la izquierda". La líder socialista llamó a la movilización en la segunda vuelta.