AGENCIAS | LA HABANA
Las fuerzas de seguridad cubanas agredieron ayer a unas 40 Damas de Blanco -el nombre con el que se conoce a las esposas y familiares de presos políticos- mientras realizaban una marcha en La Habana en su tercer día de protestas por el encarcelamiento de 75 disidentes en 2003. "Las golpearon, las arrastraron y se las llevaron por la fuerza a a dos ómnibus que tenía preparados la Policía política", relató a Europa Press Carlos Serpa Maceira, director de la Unión de Periodistas Libres de Cuba.
Entre las mujeres que fueron golpeadas estaban Laura Pollán, la líder de las Damas de Blanco, y Reyna Luisa Tamayo, madre del disidente en huelga de hambre fallecido el mes pasado Orlando Zapata, quien tuvo que ser trasladada a un hospital de La Habana para recibir atención médica, al igual que Pollán, que presentaba una lesión en un dedo, según relató el titular de la Comisión Cubana de Derechos Humanos, Elizardo Sánchez.
Unos 200 efectivos de las "turbas gubernamentales", según comentó Serpa Maceira, se encontraban en los alrededores de las calles por las que las mujeres marchaban en dirección a la vivienda de Orlando Fundora, preso político en huelga de hambre y destino de las manifestantes, tras haber asistido a una misa.
Las manifestantes fueron trasladadas en dos autobuses hasta la sede de las Damas de Blanco "bajo una fuerte custodia policial" que atravesó las principales calles de La Habana, mientras las opositoras "gritaban que estaban siendo secuestradas" por la Policía cubana.
La calle donde está ubicada la organización "se encontraba cerrada" por "efectivos militares" que al ver llegar a las opositoras comenzaron a gritar "¡Viva Fidel, viva la revolución!", según Serpa Maceira, que aseguró haber sido golpeado. Sánchez, por su parte, explicó que las mujeres fueron "víctimas de una detención arbitraria" por parte de la Policía política secreta, y denunció que se cometió una "violación flagrante al derecho de manifestación". Además, cuatro disidentes están desaparecidos desde ayer después de haber sido golpeados por las fuerzas de seguridad durante el altercado con las Damas de Blanco.
Amnistía Internacional pidió ayer a las autoridades cubanas que revoquen las leyes que restringen la libertad de expresión, reunión y asociación, y liberen a los disidentes detenidos injustamente, al tiempo que aseguran haberse dirigido a Castro para que permita que la ONU pueda analizar la situación de los derechos humanos en la isla.