M. ROVIRA / AGENCIAS BANGKOK
El Gobierno de Tailandia declaró ayer el estado de excepción en otras cuatro provincias de la región noreste del país, bastión del frente de los llamados camisas rojas, que en la capital libran escaramuzas con las tropas. Con estas son ya 15 las provincias del norte y del noreste bajo el estado de excepción.
La medida fue adoptada por el Ejecutivo del primer ministro, Abhisit Vejjajiva, a raíz de los llamamientos efectuados por los dirigentes del frente a sus seguidores en provincias con el fin de que se trasladen a Bangkok, la capital, para apoyar a los camisas rojas.
El pasado 7 de abril el Gobierno decretó el estado de excepción en Bangkok, medida que los camisas rojas han exigido con insistencia que sea levantada. Al menos 30 personas han muerto y más de 200 han resultado heridas en los enfrentamientos de los últimos cuatro días.
El Gobierno tailandés avisó ayer al frente de los camisas rojas que tiene de plazo hasta hoy para disolver a sus manifestantes, a pesar de haber renunciado al plan de imponer el toque de queda en la zona central de Bangkok. A pocas horas de que entrase en vigor la medida anunciada poco antes por el primer ministro, Abhisit Vejjajiva, y el Ejército, un jefe militar comunicó que el centro de mando de operaciones para la seguridad, había considerado innecesario imponer el toque de queda. "No es necesario por ahora emplear esta medida, porque tememos que puede tener un impacto adverso", dijo el secretario del jefe del Estado Mayor del Ejército, general Aksara Kerdhpol.
Toque de queda
La indecisión en el seno Gobierno surgió un día después de que la televisión estatal difundiera imágenes de todos los altos mandos reunidos, para dar una deliberada señal de unidad en una institución proclive a las divisiones.
La reacción pública de los cabecillas de los camisas rojas, que el día antes pidieron un alto el fuego, fue reiterar sus disposición a retomar la negociación con el Gobierno bajo la condición de que retirara las tropas que cercan la zona de unos tres kilómetros en la que se atrincheran desde hace cinco semanas.
"No ponemos ninguna otra condición. No más perdidas de vidas humanas", anunció a los manifestantes Natthawut Sakua, uno de los 24 líderes del frente.
También el dirigente de los camisas rojas sugirió que en el caso de que el Gobierno acceda a retomar el diálogo, en este tendrá que participar Naciones Unidas en calidad de mediador.
Pero en respuesta la oferta de los camisas rojas, el Gobierno insistió en que las tropas continuarán en las calles de la capital para restablecer el orden e intensificar el cerco al campamento de los camisas rojas.
"Si de verdad quieren hablar, no deben imponer condiciones" dijo Korbsak Sabhavasu, secretario general de la jefatura de Gobierno.