AGENCIAS | WASHINGTON
La Casa Blanca y la empresa BP expresaron un cauto optimismo en el segundo día sin vertido de crudo en el Golfo de México, en vista de que funciona según lo previsto el último aparato instalado sobre el pozo del que salía el petróleo.
BP selló ayer el pozo mediante un obturador instalado sobre el sistema de prevención de explosiones, un complejo engranaje de válvulas que debería de haber cerrado el manantial cuando estalló la plataforma operada por la firma el pasado 20 de abril.
El presidente de EEUU reaccionó con recelo al anuncio efectuado por la petrolera. Obama aseguró que representa "una buena noticia", pero añadió que el problema no se puede dar aún por resuelto. En unas declaraciones en la Rosaleda de la Casa Blanca, antes de partir con su familia a Maine para un descanso de fin de semana, Obama admitió que, por el momento, la nueva campana "está conteniendo el petróleo, pero los científicos aún deben llevar a cabo una serie de pruebas".
Esas pruebas, añadió el presidente de EEUU, deben proporcionar la certidumbre de que, tras haber cerrado el pozo por su actual lugar de vertido, el petróleo no va a empezar a filtrarse por otro lado y crear un problema todavía peor que el que vive EEUU desde abril.
Por su parte, Kent Wells, vicepresidente de BP, dijo que la presión dentro del pozo aumenta progresivamente según lo esperado, aunque espera a los análisis adicionales. La presión alta es una buena noticia, al ser un indicio de que el pozo está en buen estado. Wells señaló que una de las principales preocupaciones es la posible presencia de fugas en la tubería en el lecho marino, aunque mencionó que las lecturas de presión obtenidas tras el cierre de las válvulas son positivas.