AGENCIAS | MÉXICO
Las mayores mafias del mundo no se hallan en Italia, aunque estas sean las más conocidas. La mafia más poderosa es la rusaucraniana, seguida de la china y la mexicana, según explicó ayer Edgardo Buscaglia, asesor de la Organización de Naciones Unidas (ONU) en materia de corrupción y delincuencia organizada, que se encuentra en Afganistán haciendo una investigación sobre ramificaciones del crimen organizado por mandato de Naciones Unidas.
Buscaglia, en una entrevista publicada en el diario El Universal, afirma que "muy por debajo" de las citadas organizaciones se ubican los cárteles de las drogas colombianos, la siciliana Cosa Nostra, la Yakuza japonesa, la Ndrangheta calabresa, las mafias serbia y albanesa y la Jamaican-British Yardies.
Citando datos de un estudio anual del Centro Internacional de Desarrollo Legal y Económico, organismo de investigación que él mismo dirige, Buscaglia sostiene que los cárteles mexicanos son los que han experimentado el mayor crecimiento, ya que pasaron del quinto puesto al tercero en poco tiempo.
En los últimos cuatro años los cárteles de las drogas mexicanos aumentaron en un 735% su presencia en las listas negras de Estados Unidos, Canadá, la Unión Europea y Asia, según dijo. "Hay un reconocimiento mundial de que los grupos mexicanos tienen una presencia global preocupante", añadió.
Buscaglia puso como ejemplo que el cártel de Sinaloa, uno de los más poderosos de México, mantiene operaciones en 40 países. Las organizaciones criminales mexicanas están empezando a preferir a la UE "en parte por la apreciación del euro" y también porque "existen bolsones de ingobernabilidad en países nuevos que se han incorporado a la UE, lo que ha generado demanda de entrada de capitales con una enorme corrupción en el sector privado", agregó. Los cárteles son los principales traficantes de la cocaína colombiana que entra en EEUU y también los primeros proveedores de marihuana y metanfetaminas para ese territorio. Además, las organizaciones criminales mexicanas se han introducido en el contrabando, la trata de personas, los secuestros, las extorsiones y el tráfico de armas. Desde que el presidente Calderón les declaró la guerra, en de 2006, los choques y las luchas internas han causado 25.000 muertos.