REDACCIÓN | A CORUÑA
El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, y el presidente palestino, Mahmud Abás, reanudaron ayer oficialmente el proceso de paz en Washington mientras el Ejército hebreo se declaraba en alerta por el temor a una oleada de atentados en Cisjordania.
Los dos líderes acordaron volver a reunirse en algún país de Oriente Medio los próximos días 14 y 15, horas después de que el brazo armado de Hamás asumiera la autoría de un atentado, el segundo desde el martes, que dejó heridos a dos colonos judíos. Hamás volvió a amenazar con nuevos ataques y rechazó explícitamente a Abás como interlocutor ante los israelíes.
Las conversaciones de paz, las primeras cara a cara en casi dos años, arrancaron, pues, en un clima de escepticismo y con los recelos y la vieja retórica de siempre; y no sólo por las amenazas de los radicales palestinos, sino por el abismo que separa las posiciones de uno y otro bando, que ha contribuido a hacer aún mayor el formato de las negociaciones, sin agenda previa y partiendo "desde cero".
Sin embargo, ayer todo fueron buenas palabras. Hubo declaraciones de condena de la violencia por ambas partes, gestos de complicidad entre Abás y Netanyahu y el consabido discurso israelí de que, para alcanzar un acuerdo definitivo, será necesario que judíos y palestinos se hagan "mutuas y dolorosas" concesiones. Aparte de eso, el único fruto del arranque de las conversaciones fue el compromiso de celebrar una reunión cada 15 días y la decisión de buscar "un acuerdo marco" para conseguir, dentro de un año, un "acuerdo final".
Con todo, el mediador estadounidense, George Mitchell, verdadero artífice de esta nueva ronda de diálogo, consideró que las partes han logrado "relanzar con éxito las negociaciones directas", que, a partir de ahora, seguirán "en privado" y con discreción.
Con parecido optimismo, el portavoz de la Casa Blanca, Robert Gibbs, anunció que Obama está "animado" por los resultados de estos primeros compases de las conversaciones, en los que aprecia que israelíes y palestinos "buscan sinceramente" una solución al conflicto.
Las primeras negociaciones directas desde diciembre de 2008 comenzaron ayer en la sede del Departamento de Estado, cuya responsable, Hillary Clinton, agradeció a Abás y a Netanyahu "su valor y su compromiso", dados "los recelos y el escepticismo, que entendemos", dijo.
Horas antes, en la cena con la que agasajó a los líderes israelí y palestino -y que también compartieron el presidente egipcio, Hosni Mubarak, y el rey Abdalá de Jordania-, Obama instó a las partes a "aprovechar esta oportunidad".
Ambos recogieron el guante, pero cada uno a su manera. Netanyahu llamó a Abás su "socio para la paz", pero le advirtió de que Israel no quiere que "el terror se apodere" de los territorios que entregue. Abás reclamó el cese de "toda actividad" en los asentamientos judíos.
Mientras, el Ejército israelí está en alerta por temor a que radicales palestinos que se oponen a las negociaciones atenten en Cisjordania.