PATRICIA SOUZA | LONDRES
Reino Unido mantiene su rechazo a negociar la soberanía de las islas Malvinas y niega que pretenda militarizar el Atlántico Sur en respuesta a la amenaza de Argentina de llevar la disputa ante el Consejo de Seguridad de la ONU.
El pulso entre ambos países sube de tono ante la cercanía del 30 aniversario de la guerra que los enfrentó en 1982 y, mientras Argentina acusa al Reino Unido de reforzar su presencia militar en el Atlántico Sur, Londres cree que Buenos Aires busca aislar el archipiélago mediante la internacionalización del conflicto.
El anuncio del martes de la presidenta de Argentina, Cristina Fernández, de que presentará una protesta formal ante la ONU por el próximo despliegue de un destructor británico y la presencia en las Malvinas del nieto de la reina Isabel II no logró que Londres se apartara un ápice de la posición que ha mantenido durante años. Ni siquiera hizo reaccionar a las principales autoridades británicas, pues los comentarios oficiales sobre las Malvinas (conocidas como Falklands en Reino Unido) se hicieron a través de oscuros portavoces. Reino Unido "no está militarizando" el Atlántico Sur, el envío del destructor es una operación "de rutina", reiteró Londres.
"Los habitantes de las Malvinas son británicos por elección. Son libres de decidir sobre su futuro y no habrá negociaciones con Argentina sobre la soberanía a menos que lo deseen los isleños", unas 3.000 personas, apuntó un portavoz.
La semana pasada, Londres anunció el envío al Atlántico Sur de un moderno buque de guerra, el destructor HMS Dauntless, que está equipado con misiles antiaéreos, dos días antes de que llegase a las Malvinas el príncipe Guillermo, segundo en la línea de sucesión de la Corona británica, para una instrucción militar de seis semanas.
A Londres le ha molestado que Argentina lograse en diciembre un bloqueo al atraque en los puertos de los países de Mercosur de los barcos con bandera de las Malvinas y teme además que el único avión que une semanalmente a los isleños con América del Sur, de la aerolínea LAN Chile, sea suspendido por presiones argentinas.
Cristina Fernández anunció el martes que Argentina denunciará al Reino Unido ante el Consejo de Seguridad de la ONU, del que este país es miembro permanente con derecho de veto, y pidió al primer ministro británico, David Cameron, que "dé una oportunidad a la paz y no a la guerra".
Cameron y Fernández se han cruzado acusaciones en las últimas semanas: el premier británico dijo que la actitud argentina era "colonialista" al tiempo que vio tachada su posición de "provocadora" por las autoridades de Buenos Aires.
"Están militarizando el Atlántico Sur una vez más. No podemos interpretar de otra manera el envío de un destructor, inmenso y modernísimo, acompañando al heredero real, que nos hubiera gustado verlo con ropas de civil y no con uniforme", dijo la presidenta argentina.