Una ola de atentados deja nueve muertos en Estambul y el sureste de Turquía

Atacado un consulado de EEUU horas después de la llegada de seis cazas del Pentágono a la base aérea de Incirlik

11.08.2015 | 00:46
Comisaría atacada ayer por la mañana en un barrio de Estambul.

Una total de siete atentados estremecieron ayer Turquía, apenas unas horas después de la llegada de seis cazas de EEUU a la base de Incirlik. Los ataques, que se abatieron sobre Estambul pero también sobre las regiones kurdas del sureste, dejaron nueve muertos y decenas de heridos y han sido atribuidos a los kurdos del PKK, a grupos de extrema izquierda y a los yihadistas del Estado Islámico.

Las sacudidas se iniciaron a la una de la mañana (hora local, una hora menos en España) con un atentado suicida con coche bomba contra una comisaría de Policía en Sultanbeyli, suburbio de Estambul. Diez personas, entre ellas tres policías, fueron heridas por la explosión del vehículo. Horas más tarde, agentes que vigilaban el lugar fueron atacados por francotiradores. Un artificiero murió a causa de los disparos, mientras que, en el operativo que siguió, un atacante fue abatido y a un segundo le estalló una bomba que llevaba.

En el segundo atentado del día, dos mujeres, supuestamente militantes de izquierda radical, atentaron a tiros contra el consulado de EE UU en Estambul. No hubo heridos y una de las atacantes, enfermera de 51 años identificada por la prensa como militante de extrema izquierda, fue apresada. La otra atacante logró huir.

Horas más tarde, en la provincia de Sirnak (sureste kurdo del país), fueron perpetrados dos nuevos ataques, contra la Policía y el Ejército, atribuidos al independentista PKK. Un supuesto comando de este grupo kurdo disparó contra un helicóptero militar que transportaba a soldados. Uno de los jóvenes murió y otro fue herido.

En la ciudad de Silopi, también situada en Sirnak, una bomba activada por control remoto estalló al paso de un blindado policial y cuatro agentes murieron, completando la cuenta mortal de nueve caídos en la jornada.

Ya hacia el final del día se produjo otro ataque, supuestamente cometido por comandos del PKK, contra instalaciones de seguridad turcas en Lice, en la provincia de Diyarbakir, aunque sin causar muertos ni heridos.

Después de que el PKK suspendiera a finales de julio el alto el fuego que mantenía desde hace dos años, ha muerto ya una treintena de policías. La ruptura del alto el fuego fue consecuencia del bombardeo de posiciones kurdas por la aviación de Ankara, en coincidencia con la integración de Turquía en la coalición dirigida por EEUU contra el grupo Estado Islámico.

Aproximadamente 400 guerrilleros del PKK habrían muerto en los bombardeos. Además, la Policía ha detenido a más de 1.300 sospechosos en todo el país en redadas contra el kurdo PKK, el grupo de extrema izquierda DHKP-C y el Estado Islámico.

El sábado, Selahattin Demirtas, líder del partido kurdo de izquierda HDP -que aliado a los indignados de la plaza Taksim quedó en tercera posición en las elecciones del pasado junio y desbarató la mayoría absoluta del islamista AKP del presidente Erdogan-, hizo un llamamiento a los guerrilleros del PKK para que vuelvan al alto el fuego, tras quince días de combates.

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