Masivas protestas en 260 ciudades de Brasil por la corrupción del Gobierno de Rousseff

Sectores de la oposición piden un juicio político para la destitución de la presidenta por el escándalo de Petrobras

17.08.2015 | 01:30
Masiva concentración contra Rousseff en São Paulo, la mayor ciudad de Brasil.

Cientos de miles de personas se concentraron ayer en decenas de ciudades de Brasil en manifestaciones convocadas por la oposición para hacer una demostración de fuerza y protestar por la corrupción y la mala gestión económica del Gobierno de la petista Dilma Rousseff.

Las protestas fueron convocadas en unas 260 ciudades de al menos 16 de los 27 estados del país, incluidas Brasilia y todas las capitales regionales, para expresar el malestar de la sociedad con los escándalos de corrupción en la compañía estatal Petrobras y la delicada situación de la economía del país, que se prevé que este año se encogerá un 1,5%. Brasil que en 2013 llegó a ser la quinta potencia mundial por su PIB ha caído ahora hasta el séptimo puesto.

Algunos grupos minoritarios exigen también el inicio de un juicio político con miras a la destitución de Rousseff, por una supuesta responsabilidad del Gobierno en los desvíos de dinero registrados en Petrobras, que la propia empresa calcula en unos 2.000 millones de dólares durante la última década. El escándalo de corruptelas en Petrobras y las turbulencias en la economía han afectado la popularidad de la presidenta del país, que dos recientes encuestas han situado en un 8%, con tasas de rechazo que llegan a superar el 70%.

Las protestas comenzaron por la mañana y en las primeras horas del día ya habían tomado las calles alrededor de 200.000 personas. En todos los casos, los manifestantes exigieron la destitución de Rousseff y también criticaron a Lula, quien en muchos carteles fue tildado de "jefe" de la red de corrupción de Petrobras.

En Brasilia, donde la manifestación culminó frente al Congreso Nacional y reunió a unas 30.000 personas, la marcha fue encabezada por un enorme muñeco de unos cinco metros de altura, similar a Lula y vestido con un traje a rayas de presidiario.

A la misma hora miles de personas comenzaban a concentrarse en Río de Janeiro, Belo Horizonte, Porto Alegre, Belén, Maceió, Salvador y Vitoria, entre otras capitales regionales. Las manifestaciones más multitudinarias se esperaban para las horas de la tarde en la ciudad de São Paulo, la más poblada del país, en la que los organizadores confiaban en reunir a más de un millón de personas.

El Gobierno brasileño aseguró que observa las protestas con "respeto" y que las percibe como una prueba de la "normalidad democrática" que se vive en el país. Sin embargo, miembros del Ejecutivo subieron el tono contra los sectores que exigen la destitución de Rousseff, a los que acusaron de intentar promover "maniobras golpistas". Fuentes oficiales informaron de que Rousseff iba a evaluar el resultado de las manifestaciones ayer mismo en una reunión privada con algunos de sus ministros más cercanos.

En las concentraciones, a las que la mayoría de las personas acudió vestida con los colores verde y amarillo de la bandera nacional, se vieron carteles en los se leía Fuera Dilma o Impeachment, en alusión a la figura del derecho anglosajón que se usa para definir la destitución de un jefe de Estado y que en Brasil goza de amplio conocimiento.

En respuesta a las protestas opositoras, el Partido de los Trabajadores (PT), al que pertenecen Rousseff, y su antecesor y padrino político, Luiz Inácio Lula da Silva, convocó diversos actos "en defensa de la democracia" a lo largo y ancho del país para el próximo jueves.

Antes de esa convocatoria, cientos de personas se reunieron ayer mismo junto a la sede del instituto dedicado al expresidente Lula en São Paulo para "defender" al Gobierno. La movilización frente al Instituto Lula fue organizada por la Central Única de Trabajadores (CUT), organización sindical cercana al PT. Según la CUT, el acto fue "en defensa de la democracia" y "contra el golpe" que supuestamente orquestan sectores de la oposición.

El rival de Dima Rousseff en las elecciones presidenciales de 2014 -en las que logró la reelección-, el centroderechista Aécio Neves, se sumó a las manifestaciones y aseguró que la población "no acepta más tanta impunidad, tanta mentira y tanta corrupción".

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