La llegada de 2.200 refugiados a Alemania en un solo día rompe todos los registros

Las autoridades húngaras, que cierran durante horas la principal estación de tren de Budapest, impiden el acceso de los desplazados al ferrocarril y provocan su ira

02.09.2015 | 00:57
Un refugiado sirio muestra un bebé a los policías que le cierran el paso a la principal estación de Budapest.

Caos, confusión y frustración de los refugiados en Hungría; récords de demandas de asilo pulverizados en Austria y Alemania. Son los dos aspectos más destacables que arrojó en la jornada de ayer la tragedia que vive Europa desde hace unas semanas y que se hace más grave cada día que pasa, merced a un crecimiento exponencial que contrasta con la casi inmovilidad de los máximos responsables tanto de la UE como de sus países miembros.

Alemania es el objetivo final de muchos de los sirios y afganos que estos días emprenden su recorrido por Europa desde Grecia hasta las orillas del mar del Norte. El fenómeno no es nuevo, ya que Alemania recibió 200.000 peticiones de asilo en 2014. Pero sí lo es su intensidad, ya que para este año cuenta recibir 800.000, esto es, cuatro veces más.

La policía federal germana informó ayer que el lunes fueron 2.200 los refugiados que entraron en el estado federado de Baviera a través de la frontera con Austria, adonde llegaron desde Hungría. Una cifra récord, según portavoces policiales. También batieron récord, pero esta vez ayer, los 200 refugiados llegados en tren a Stuttgart y Fráncfort, cien de ellos a cada uno de los destinos. "Nunca han llegado tantos a la vez en tren", afirmó otro portavoz de la policía.

Mientras, los que se quedan atrás, en Hungría, se sumen en la frustración. Más de un millar de refugiados que a lo largo del lunes se acumularon en torno a la principal estación de tren de Budapest, la estación Keleti, iniciaron ayer una protesta contra la prohibición recién adoptada por las autoridades magiares de que accedan a los trenes.

El lunes fueron masas, hasta 3.600, los refugiados que salieron de Hungría rumbo a Alemania en convoyes férreos que atraviesan Austria para disgusto de las autoridades de Viena. Ayer, las autoridades decidieron cerrar la estación, que permaneció clausurada durante varias horas, y posteriormente reabrirla solo para viajeros convencionales. Como consecuencia, a primera hora de la tarde estalló la protesta de cientos de personas que coreaban lemas como "Alemania, Alemania", "Dejadnos partir" y "Angela Merkel".

La ira de muchos refugiados era visible después de que comprasen billetes, algunos por valor de más de cien euros, para poder viajar a Alemania y después se les impidiera embarcar. Decenas de agentes antidisturbios custodian la entrada principal de la estación. "Ayer nos dieron esperanzas y hoy vuelven a cerrar la estación", se lamentaba Ahmed, un iraquí que pretende llegar con un hermano y una hermana a Hamburgo, en Alemania, donde afirma tener a varios familiares. "Hemos preguntado a los taxistas cuánto nos costaría ir hasta la frontera con Austria y nos piden 500 euros, pero no tenemos ese dinero", se quejaba este refugiado.

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