La foto de un niño sirio ahogado en Turquía conmociona a la comunidad internacional

Miles de refugiados recorren Europa desde Grecia al canal de La Mancha - Interceptados 24 afganos en Viena, al borde de la asfixia, en una furgoneta

03.09.2015 | 01:33

La ola de refugiados que rompe sobre Europa -la mayor que ha conocido el continente desde la II Guerra Mundial- generó ayer una foto emblemática que ha conmocionado a la comunidad internacional: la del cadáver de un niño sirio de muy corta edad, depositado en la playa de Bodrum, la Halicarnaso de la Antigüedad. El pequeño falleció, junto a otros diez refugiados, entre los que figuran otros dos niños, al hundirse las dos barcas en las que pretendían alcanzar la isla griega de Kos, situada a apenas diez millas náuticas, menos de 20 kilómetros, de Turquía.

La foto del pequeño sirio es, sin embargo, sólo la punta del iceberg de una tragedia de la que Europa apenas empieza a ser consciente pero que amenaza con generar mucho sufrimiento y no pocos quebraderos de cabeza en las próximas semanas. En un día como ayer -o en el preciso momento en el que el lector recorre estas líneas- un reguero de decenas de miles de refugiados recorre el continente, desde el mar Egeo hasta el canal de la Mancha. País a país, estos son los hechos más destacados de las últimas horas:

Grecia. Unas 4.200 personas llegaron al puerto ateniense del Pireo en dos transbordadores procedentes de la isla egea de Lesbos. Los refugiados, en su mayoría sirios procedentes de Turquía, se dirigieron a las estaciones de autobuses rumbo a Macedonia, desde donde, vía Serbia, pretenden entrar en la UE por Hungría. Los que no consiguieron billete acamparon en la plaza de la Victoria, ya que el centro de acogida de refugiados, con 720 plazas, está lleno. Más de 180.000 refugiados han llegado este año a Grecia desde Turquía.

Serbia. Ayer se calculaba en 7.800 el número de refugiados que se dirigían a Hungría, país en el que entran a diario unos 3.000. Unos 115.000 han pasado este año por territorio serbio.

Hungría. El país magiar es el punto en el que los refugiados se encuentran con la frontera de la UE. De ahí que la raya con Serbia, de unos 170 kilómetros, haya sido cerrada con las llamadas concertinas (vallas de alambre de espino reforzadas con cuchillas). Las autoridades interceptaron ayer a 2.284 refugiados, 353 de ellos menores de edad.

El lunes, más de 1.000 refugiados lograron salir hacia Austria y Alemania en tren, pero tras las protestas de Viena, el Gobierno magiar vedó su acceso a los trenes, por lo que Hungría se ha convertido en una ratonera en la que están atrapados quienes no pueden pagar los entre 500 y 800 euros que les piden los taxistas por llevarles a la frontera con Austria o a la propia Alemania. Ayer eran ya 3.000 las personas acampadas en torno a la estación Keleti de Budapest en espera de poder subirse a un tren para el que muchos han comprado billete. Las protestas del martes por la prohibición se repitieron ayer.

Son miles de personas las que intentan seguir el camino a pie, aunque se encuentran agotados por el trayecto que ya han recorrido de ese modo desde la frontera entre Grecia y Macedonia.

Austria. La policía interceptó ayer en Viena una furgoneta con las puertas y las ventanas selladas en la que viajaban apilados 24 afganos, en su mayoría jóvenes de 16 y 17 años. Dicho descubrimiento salvó la vida a los refugiados, que se hallaban al borde de la asfixia.

Francia. En Calais, un asalto de inmigrantes a trenes con destino a Londres obligó a suspender la circulación de seis convoyes, lo que dejó atrapados durante horas a unos 700 viajeros.

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