El Parlamento húngaro refuerza el poder del Ejército para vigilar las fronteras

La ultraderecha apoya la ley presentada por Orbán para que los soldados puedan usar pelotas de goma y gas lacrimógeno

22.09.2015 | 01:04
Un refugiado afgano es atendido en Lesbos (Grecia), tras ser rescatado del agua con síntomas de hipotermia.

El Parlamento húngaro aprobó ayer una ley que refuerza el poder del Ejército en las fronteras del país y le autoriza a apoyar el trabajo de la policía para frenar la avalancha de refugiados procedente de Oriente Medio.

Los soldados podrán usar armas no letales y métodos coercitivos, comprobar la identidad y participar en el control fronterizo, así como bloquear carreteras o limitar el tráfico.

Asimismo, la norma autoriza a los militares a emplear material antidisturbios como pelotas de goma y gas lacrimógeno, aunque sólo podrán utilizar las armas de fuego si su vida corre peligro.

Pese a la amplia mayoría con que cuenta el Gobierno del conservador Viktor Orbán, necesitaron el apoyo de la extrema derecha del Jobbik para lograr los necesarios dos tercios de los votos, mientras que la izquierda votó en contra o se abstuvo.

La ley también determina que el Ejército podrá ser movilizado en las áreas donde el Gobierno húngaro ha declarado el estado de crisis, actualmente en seis provincias en la frontera con Serbia, Croacia y en parte con Austria.

Otro aspecto de la nueva normativa autoriza a la policía a realizar, en colaboración con los servicios de seguridad nacionales, investigaciones en el extranjero en relación con los traficantes de personas y con el terrorismo en general.

Orbán aseguró en el Parlamento que las vallas son la solución para resolver la crisis de los refugiados. Dijo que la valla alambrada levantada en la frontera entre Hungría y Serbia "funciona" y aconsejó a otros países que sigan el ejemplo magiar. "Estamos siendo atropellados", advirtió Orbán, cuyo partido, Fidesz, tiene este mes cuatro puntos más de apoyo que en junio (20%).

Los ministros de Interior de la UE intentarán aprobar hoy por consenso el reparto de 120.000 refugiados propuesto por la Comisión Europea para que la cumbre de jefes de Estado y de Gobierno que se celebra mañana no fracase estrepitosamente. Sin embargo, las perspectivas no son buenas: en una reunión ayer en Praga, Luxemburgo, actual presidente de turno de la Unión, intentó convencer sin éxito a Chequia, Eslovaquia, Polonia y Hungría de que aceptaran las cuotas previstas.

"Mañana (por hoy) será importante por la necesidad de encontrar una solución europea", dijo Jean Asselborn, ministro de Asuntos Exteriores de Luxemburgo, quien aseguró que propondrá "algo que los 28 países pueden aceptar".

El ministro checo de Interior, Milan Chovanec, declaró que las cuotas conllevan incertidumbres legales y considera que la reubicación involuntaria de emigrantes no es acorde con la Carta de Derechos Fundamentales y Libertades de la UE.

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