Avalancha de refugiados en Europa

El conflicto fronterizo entre Croacia y Serbia desborda ya la crisis migratoria

Zagreb pide a Belgrado que no le envíe más de 5.000 refugiados al día - Hungría amenaza con dejar pasar a todos sin control y alza una valla con Eslovenia

25.09.2015 | 02:00
Refugiados aguardan la llegada de algún autobús, después de pasar la frontera de Serbia con Croacia a la altura de Tovarnik.

La tensión entre Serbia y Croacia y, en general, el delicado equilibrio geopolítico en los Balcanes se está agravando por el éxodo migratorio, con una sucesión de cierres de fronteras y acusaciones que dejan en un segundo plano la situación de miles de refugiados que huyen de la guerra.

Croacia y Serbia continuaron hoy con su política y mensajes de represalias y bloqueos fronterizos mutuos. Si Zagreb cerró el pasado lunes el paso de los camiones serbios, Belgrado ordenó la pasada medianoche el veto a las mercancías croatas.

En respuesta, el Gobierno croata comenzó a impedir el paso a su territorio de vehículos matriculados en Serbia e incluso de sus ciudadanos, aunque esto último sólo durante algunas horas hoy.

El conflicto entre Croacia y Serbia no estalló hasta que el martes de la pasada semana Hungría no cerró su frontera con Serbia, lo que obligó a los refugiados a dirigirse hacia la frontera croata, un viaje más largo. El problema, del que las autoridades croatas advirtieron, es que Croacia no estaba preparada para una avalancha que, sólo en sus 36 primeras horas, le dejó más de 10.000 extranjeros en su territorio.

En un primer momento, Croacia se planteó la posibilidad de abrir un corredor para que los refugiados continuaran hacia Eslovenia y de ahí pasaran a Austria y Alemania. Las autoridades eslovenas se proponían tomar idéntica medida, que hubiera reducido la carga para estos dos países, pero hubiera tenido el efecto de acelerar de modo peligroso la corriente humana hacia una Alemania que, a duras penas,es capaz de procesar administrativamente la oleada de refugiados. De modo que, a las pocas horas de anunciar Croacia y Eslovenia, su intención de abrir corredores, la Comisión Europea les advirtió de la ilegalidad de la medida.

A día de hoy, Croacia se encuentra conque desde la pasada semana le han llegado más de 50.000 refugiados, que en buena parte ha intentado desviar hacia Hungría, país que los recibe de modo intermitente, abriendo y cerrando las fronteras a su albur, mientras se apresta a terminar una valla como la que ya ha construido con Serbia y las que proyecta para Rumanía y Eslovenia.

Sin embargo, el problema no ha estallado con Hungría sino entre Croacia y Serbia, los dos viejos enemigos que durante décadas convivieron en aparente armonía en el seno de la extinta Yugoslavia.

"Serbia puede resolver esto ya hoy. Muy sencilla y fácilmente. No vamos a cerrar las fronteras a los refugiados. Pero podemos recibir por día entre 4.000 y 5.000. Recibimos en un día 9.000, eso es demasiado", dijo hoy el primer ministro croata, Zoran Milanovic.

"No damos ultimátums, pero tengo el deber de proteger nuestra seguridad", insistió Milanovic, quien añadió que "si Serbia carece de los recursos necesarios para una respuesta controlada, Croacia está dispuesta a mandarle tiendas de campaña y autobuses".

Serbia, por su parte, rechaza las críticas croatas y asegura que no interfiere en la libre circulación de los refugiados. La sucesión de cierres y controles fronterizos entre los dos países ha estado acompañada de duras palabras por ambos bandos. El ministerio serbio de Exteriores dijo que al impedir el paso a sus ciudadanos, Croacia ha incumplido los "valores fundamentales" de la Unión Europea (UE) y de la ONU.

Entre tanto, en Hungría, que no ha dejado de tener avalanchas desde los primeros compases de la crisis, el primer ministro húngaro, el conservador Viktor Orbán, advirtió hoy de que su país podría acabar permitiendo el paso sin control por su territorio de todos los refugiados que quieren llegar a Alemania y otros países ricos de Europa.

"El canciller austríaco dijo claramente que si sólo podemos pararlos (a los asilados) con vallas, mejor dejarlos pasar. Es algo que debemos considerar", dijo con ironía.

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