Israel se niega al control internacional de la Explanada de las Mezquitas

El eritreo abatido el domingo en una estación de autobuses fue linchado por una multitud que lo tomó por un palestino agresor

20.10.2015 | 00:53
Bloques de hormigón, en Jerusalén, para bloquear barrios palestinos.

Israel rechazó ayer de plano una iniciativa francesa para que la Explanada de las Mezquitas quede bajo el control de fuerzas internacionales. Los rezos de judíos en la Explanada -a la que los hebreos llaman Monte del Templo- son una de las causas de la actual ola de violencia en Israel y los territorios ocupados, ya que los palestinos denuncian que rompe el statu quo vigente, que permite el acceso a judíos y palestinos pero reserva el derecho al culto a estos últimos.

Entre tanto, la muerte de un refugiado eritreo el pasado domingo en la estación de autobuses de Beer Sheva -en el sur de Israel- ha conmocionado a numerosos sectores del país y ha obligado al Gobierno a abrir una investigación. En un principio se informó de que el eritreo había sido abatido por un guardia de seguridad, que lo había tomado por colaborador de un terrorista que abrió fuego en la estación, matando a un soldado israelí e hiriendo a otras nueve personas.

Sin embargo, el inmigrante eritreo sólo resultó herido por los disparos del guardia de seguridad y, posteriormente, cuando yacía en el suelo fue linchado a patadas por la multitud, que le tomó por el agresor. El eritreo, un trabajador del campo identificado como Mila Abtum, falleció horas después en un hospital. Su empleador, Sagi Malachi, lo describió como un hombre callado y modesto, que había viajado a Beer Sheva para renovar su visado.

"El país está sumido en un estado de caos. Los civiles están confundidos, la gente se está tomando la justicia por su mano", dijo. Consciente de la gravedad de este último acto trágico, el primer ministro, Benjamín Netanyahu, pidió ayer a sus conciudadanos "respetar el estado de derecho" y "no tomarse la justicia por propia mano". La violencia de las dos últimas semanas ha dejado 41 palestinos muertos, entre ellos varios agresores, pero también participantes en choques con soldados hebreos, así como ocho israelíes y, ahora, un eritreo.

Netanyahu intervino ayer igualmente para paralizar la colocación de grandes bloques de hormigón que la Policía había comenzado a instalar en Jerusalén Este. El primer ministro pretende evitar la impresión de que la ciudad, en la que varios barrios palestinos han sido bloqueados, está siendo dividida.

El ministro de Transportes, Israel Katz, criticó la decisión inicial, calificándola de "premio para los terroristas", y sostuvo que no aportaría más seguridad a los residentes, reclamando su retirada.

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