Victoria amarga de Francia en un partido jugado mientras se producía la masacre

Los espectadores jalearon una nítida explosión al tomarla por un fuerte petardo

14.11.2015 | 02:31
Momento en el que se escucha la explosión.

Evra, número 3 de la selección francesa, avanza con el balón hacia el área que defienden los alemanes. Justo en ese momento, una imponente explosión se escucha en todo el Estadio de Francia. Unos segundos de silencio, y luego los gritos festivos de los espectadores, que han tomado el estruendo por la explosión de un petardo, eso sí, de dimensiones descomunales. El partido se juega en esos momentos a cara de perro, con los dos equipos empatados a cero. No en vano se trata de un Francia-Alemania, un partido siempre al más alto nivel, aunque en esta ocasión se trate de un amistoso, con una simbología que sobrepasa lo deportivo. Además, se juega en el mayor estadio del país vecino, inaugurado con un Francia-España el 28 de enero de 1998.

Mientras los dos equipos continúan midiendo sus fuerzas, en el exterior se desata el terror, una cadena desquiciada de explosiones y tiroteos. El presidente francés, François Hollande, que preside el palco, comienza a recibir las primeras noticias, terribles, de lo que está ocurriendo en el exterior. De inmediato, los servicios de seguridad le evacuan en helicóptero y lo trasladan al Ministerio del Interior.

El partido tenía su miga, tras el escándalo por la detención de Karim Benzemá en relación al chantaje con un vídeo sexual sufrido por su compañero en la selección francesa Matheu Valbuena. Ambos han sido expulsados de la selección por este escándalo. Pese al mar de sangre que corre fuera del estadio, el encuentro no se detiene. El suplente del delantero del Real Madrid con los bleus, Olivier Giroud, aprovechó el momento para acaparar el protagonismo. Igual que André Pierre Gignat, atacante del Tigres de México. Ambos se ocuparon de los goles con los que el conjunto de Didier Deschamps derribó a la actual campeona del Mundo. Al final, 2-0 a favor de los franceses, pese a las ocasiones alemanas. Una victoria contundente, pero amarga. Tras la finalización del partido, se impidió a los espectadores salir del estadio, ante el riesgo de que pudiesen ser atacados. Los asistentes al encuentro saltaron al campo, mientras un amplio dispositivo les rodeaba. Hasta tres explosiones se habían escuchado en el exterior del campo, hacia las diez de la noche.

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