Una amenaza de bomba obliga a cancelar el partido entre Alemania y Holanda

La policía alemana revela que había "planes serios" para atentar contra el estadio de Hannover donde se iba a jugar el amistoso

18.11.2015 | 01:05

El duelo amistoso entre Alemania y Holanda debía ser un partido simbólico para mostrar que, pese a lo ocurrido en París, la vida debía ser igual y que los ciudadanos europeos no se iban a dejar dictar su vida cotidiana por los terroristas del Estado Islámico. Todo estaba preparado. Se iba a prescindir de los himnos de Alemania y Holanda para que sonara el himno europeo, se hablaba de coreografías de homenaje a las víctimas de París, Angela Merkel iba a estar en el palco y el delantero alemán Thomas Müeller había hablado en su cuenta de Twitter de un paso hacia la normalidad. Sin embargo, al final la sombra del terror acabó con todo. Hacia las 19.15 horas, cuando ya había algunos aficionados en el estadio, una portavoz de la policía anunció por los altavoces que el partido había sido cancelado por razones de seguridad. "Abandonen el estadio rápidamente pero sin pánico", dijo la portavoz. "No hay peligro, váyanse a casa normalmente", se oyó por los altavoces. Después, se habló de que había un peligro concreto que había obligado a tomar esa decisión.

Tras la cancelación del partido y una vez los aficionados abandonaran el estadio, la policía admitió que había indicios concretos de que se podía realizar un atentado con explosivos en el estadio. El director de la policía de Hannover, Volker Kluwe, explicó que han encontrado "una nota sobre un posible ataque con bomba" en el estadio, considerando que había "planes serios" para atentar y, por tanto, una "amenaza concreta".

La selección alemana todavía no había llegado al estadio cuando la policía desvió el autobús y, según dijo el portavoz de la Federación Alemana de Fútbol (DFB), Jens Grittner, llevó al equipo "hacia un lugar seguro". "De momento no podemos decir nada más", dijo Grittner a través de su cuenta de Twitter. En todo caso, la dicotomía entre no ceder ante el terrorismo o cancelar el partido para evitar posibles riesgos terminó resolviéndose ante los indicios de un posible atentado en el interior mismo del estadio.

El fútbol, aun antes de la cancelación, ya estaba en un segundo plano. La duda de si el partido debía mantenerse o no, y la decisión de jugarlo, había sido el asunto central de la previa. La sombra de los atentados de París, que se realizaron mientras Alemania jugaba contra Francia en el estadio de St. Dennis, pesaba sobre todos los planes.

Nadie se preocupaba por variantes tácticas o alineaciones probables. Lo que le importaba a todos era el gesto de jugar pese a todo. Un gesto que se quedó atragantado frente a los indicios de una amenaza concreta.

La canciller alemana, Angela Merkel, está de camino a Berlín después de que se suspendiera el partido amistoso que se iba a disputar este martes en el estadio de Hannover entre las selecciones de fútbol de Alemania y Países Bajos por una amenaza de bomba. Merkel aún no había llegado al estadio cuando la policía ordenó su evacuación, de acuerdo con el diario alemán 'DW'. La mandataria tenía previsto acudir con varios de sus ministros como muestra de solidaridad tras los atentados de París. Además, también iban dos ministros de Países Bajos que, de acuerdo con la agencia de noticias Reuters, han cogido un avión rumbo a su país nada más conocerse la alerta.

La policía alemana desalojó también ayer la sala de conciertos de Hannover TUI Arena, ubicada cercada del estadio, por motivos de seguridad y evacuó además la estación central de tren de Hannover por un objeto sospechoso.

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