Loretta Napoleoni Economista, autora de 'El fénix islamista'

"No se puede destruir al Estado Islámico, hay que negociar"

"Putin va a hacer algo después del derribo de su avión por los turcos, no puede dejarlo así; es una situación muy peligrosa"

26.11.2015 | 01:04
Loretta Napoleoni.

Cuando en los años noventa las Brigadas Rojas rompieron su silencio de décadas, reclamaron a la economista italiana Loretta Napoleoni para que se entrevistase con sus miembros. De su encuentro con Mario Moretti, el líder de la banda, que se le antojó un businessman, sacó la idea de que el terrorismo, más que violencia e ideología, es ante todo economía, una lucha diaria por hallar fuentes de financiación. Napoleoni convirtió este asunto en objeto de estudio, sobre el que ha sacado varios libros, como Yihad: cómo se financia el terrorismo en la nueva economía (Urano, 2004) o El fénix islamista (Paidós, 2015), dedicado al Estado Islámico. Para esta analista de fama internacional, no se puede albergar la idea de destruir totalmente el Estado Islámico con una nueva guerra que repetiría los errores de Irak.

-Usted ha señalado la conexión entre redes yihadistas y crimen. ¿Confirman esta idea los atentados de París?

-El mercado de armas está en manos del crimen organizado, y los yihadistas tienen que entrar ahí para proveerse. Y para financiarse, recurren a la criminalidad pequeña. En los atentados de París hay conexiones con ese tipo de delincuencia, aunque hay también elementos extraños, como esa mujer con un pasado de borracheras, juergas y juego.

-Los jóvenes inmigrantes de tercera generación de Europa se unen a la yihad. ¿Fruto de la marginación?

-Hay un elemento de falta de integración. Si esos jóvenes europeos tuviesen trabajo, una esperanza de vida normal, no harían lo que hacen. Lo grave es que Europa no puede garantizar ese tipo de integración, porque hay problemas económicos graves, y países con un altísimo paro juvenil. El elemento político no ha pensado cómo integrar a todo la gente que ha llegado a Europa.

-Hay varias fuentes de financiación del Estado Islámico: los secuestros, el tráfico de refugiados y también el contrabando, incluido el de petróleo. ¿Quién se lo compra?

-Lo compra la gente que vive cerca, no viaja muy lejos. Se vende a Irak, a Bashar al-Asad, a Turquía... Lo compran hasta quienes luchan contra el Estado Islámico. En Alepo hay dos hospitales de los rebeldes que se lo han comprado, porque si no, no andarían las ambulancias. La venta la hace la propia población. El Estado Islámico cobra por ese tráfico. Hay una especie de joint venture con los líderes tribales.

-Ahora se plantea una intervención terrestre contra el Estado Islámico. ¿Es la solución?

-No creo que vaya a serlo. Si vamos allí, luchamos y luego regresamos, habremos hecho lo mismo que los norteamericanos en Irak, que se fueron en 2010, dejando el espacio para el Estado Islámico. El problema es buscar una alternativa a este modelo. Si vamos a destruir aquello, ¿qué ocurrirá el día que nos vayamos? ¿Otro Estado Islámico?

-¿No se puede cortar la financiación al Estado Islámico?

-No se puede porque es interior. La solución debe ser política, hablar con Putin y negociar para pacificar la zona, manteniendo a Bashar el-Asad, o si no él, al menos su régimen. Los rusos quieren conservar sus posiciones en el Mediterráneo. No se puede destruir totalmente el Estado Islámico. Hay que hablar con los líderes tribales, hace falta una política de diplomacia a largo plazo.

-Entonces, los bombardeos no sirven.

-No han servido. Hay ocho millones de personas que viven allí. No se puede matar a toda esa gente.

-¿No podemos cortar la propaganda islamista en internet?

-No podemos parar internet. Una posibilidad sería presentar una propaganda alternativa, pensar cómo vamos a combatir este tipo de radicalización. Ellos conocen muy bien la ciencia de la comunicación, pero nosotros también. Quizá habría que formar una task force especializada en este asunto. El problema es que tenemos unos gobiernos y una forma de hacer política muy antiguos. El Estado Islámico es moderno, no necesita todas esas armas de Occidente. Tienen el arma de la propaganda. Nuestros gobiernos no lo han entendido. Es un desastre.

-Usted insiste en que en el Estado Islámico pesa más el patriotismo que el fundamentalismo religioso.

-El patriotismo es el elemento más importante. El fundamentalismo es como una carta de presentación que sirve para lanzar un mensaje nacionalista y patriótico.

-Aquí se sigue señalando a la religión.

-Es lo más fácil. Es lo que hemos hecho con Al Qaeda.

-Si Europa va a la guerra en Siria, ¿se pondría en peligro la recuperación económica?

-Una guerra, por supuesto dificultaría. Pero no tenemos un ejército europeo. ¿Van a ir los españoles, los ingleses, los italianos, como hicimos en Irak? ¿Quién va a pagar? ¿La Europa unida? El problema es que Europa no existe, solo como entidad monetaria.

-La situación se ha enrarecido con el derribo del cazabombardero ruso.

-Es un incidente muy serio, vamos a ver lo que pasa. Putin va a hacer algo, no puede dejar la cosa así. No será el último en caer. Estamos cerca de una situación de tensión grave en Turquía, que está allí, frente al Estado Islámico. Las fuerzas de la OTAN no están coordinadas con Putin, es una situación muy peligrosa.

-Obama se pone de perfil.

-No quiere hacer nada que ponga en peligro a su partido en las elecciones. Es su final y no piensa en una guerra poco popular. Piensa en sí mismo, no en el país. Es un presidente muy malo.

-¿Pagamos los errores de la intervención en Irak?

-Estas son las consecuencias de esa guerra. Fue un error hacerla, disolver el ejército irakí, marcharse. Aquí están las consecuencias. Por eso es tan importante pacificar la zona. Una nueva guerra complicará más las cosas.

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