Un año de terror yihadista en Francia

El 7 de enero de 2015, los hermanos Said y Cherif Kouachi irrumpieron en la sede de la revista y asesinaron a diez personas

07.01.2016 | 01:29
Flores y mensajes en la plaza de la República de París en homenaje a las víctimas de los atentados.

La masacre en el semanario satírico Charlie Hebdo, de la que hoy se cumple un año, reveló la dimensión real de la amenaza yihadista sobre Francia, que todavía debate cómo hacerle frente con medidas que suscitan reacciones encontradas.

Poco después de las 11.30 de la mañana del 7 de enero de 2015, los hermanos Said y Cherif Kouachi irrumpieron en la sede de la revista, en el este de París, que estaba en el punto de mira de los integristas por sus polémicas viñetas sobre Mahoma. Se dirigieron a la segunda planta, donde se celebraba el consejo de redacción para preparar el próximo número, y allí asesinaron a sangre fría a ocho miembros de Charlie Hebdo, a un invitado y a un policía que hacía de escolta.

Entre los fallecidos, leyendas de la caricatura como el director del semanario, Stéphane Charbonnier Charb, Jean Cabut Cabu, Bernard Verlhac Tignous, Philippe Honoré y Georges Wolinski.

En un número especial publicado ayer con motivo del aniversario de la tragedia, la revista repasa los hechos pormenorizadamente, con la ayuda de varios testigos.

Esa mañana, los dibujantes y periodistas de Charlie Hebdo se habían enfrascado en una discusión sobre "los jóvenes franceses que eligen la yihad", con opiniones opuestas y "virulentas".

La reunión de la redacción quedó interrumpida con la irrupción de los hermanos Kouachi, encapuchados y armados con kalashnikov, que después de haber matado a un empleado de mantenimiento del edificio tomaron como rehén a una de las dibujantes de la revista, Coco. Ella explica que subió hasta la segunda planta y allí, "paralizada", marcó el código de la puerta "como una autómata" y los terroristas empezaron a disparar.

Fiel a su estilo, el último número del semanario es también antirreligioso, con una polémica portada que acusa al dios de las religiones monoteístas de ser el asesino del Charlie Hebdo y alerta de que este "sigue suelto".

Las críticas vertidas desde diferentes estamentos llevaron ayer a la organización Reporteros Sin Fronteras a denunciar la instauración de lo "religiosamente correcto", que amenaza la libertad de expresión y que representa un "serio peligro" para el periodismo.

El atentado era el ataque más sangriento en territorio francés desde la guerra de Argelia hasta que la matanza del 13 de noviembre pasado en las terrazas de París y la sala Bataclan (muy cerca de la redacción del Charlie) estableció una nueva y trágica marca, con 130 víctimas.

La agresión yihadista a la publicación satírica suscitó una reacción ciudadana sin precedentes bajo el lema Je suis Charlie, que quiso reivindicar los valores de libertad de expresión y de laicismo de la República.

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