Los 'caucus' de Iowa abren nueve meses de carrera presidencial en Estados Unidos

Arrancan las primarias que revelarán la consistencia del liderazgo que las encuestas otorgan al republicano Donald Trump y a la demócrata Hillary Clinton

02.02.2016 | 01:54
Clinton, ayer, durante una visita a una de sus oficinas de campaña en Des Moines, la capital de Iowa.

La carrera por la Casa Blanca se inició la pasada madrugada con los caucus del estado de Iowa, las asambleas vecinales en las que entre 200.000 y 300.000 estadounidenses expresaron, mediante la elección de delegados, quiénes quieren que sean sus candidatos en los comicios presidenciales del 8 de noviembre. Comienza así un largo proceso de elecciones primarias que se prolongará hasta junio y desembocará en julio en las convenciones nacionales en las que republicanos y demócratas entronizarán a los candidatos.

En total son quince los líderes políticos que aspiran a luchar por la Casa Blanca en noviembre: tres demócratas y doce republicanos, y hasta ahora las encuestas han sido claras a escala federal. En el bando republicano reina el magnate Donald Trump (35,8%, según el promedio ponderado de sondeos que elabora RCP) y solo le hacen algo de sombra, aunque muy lejos, dos hispanos: el senador por Texas Ted Cruz (19,6%) y el senador por Florida Marco Rubio (10,2%). Trump está logrando seducir a amplias capas de población con un discurso en el que se presenta como un outsider sin nada que ver con la clase política y en el que prodiga los ataques a colectivos que considera un peligro para EEUU, empezando por inmigrantes y musulmanes.

Entre los demócratas, las cosas parecían más sencillas hasta hace semanas, pero las últimas entregas demoscópicas indican que el reinado de la ex primera dama, exsenadora y exsecretaria de Estado Hillary Clinton puede estar en peligro. En las encuestas nacionales Clinton tiene un promedio de respaldo del 51,6%, frente al 37,2% del socialdemócrata Bernie Sanders. El tercer candidato, Martin O'Malley, apenas cuenta (2,2%).

Claro que una cosa son las encuestas federales y otra bien distinta el electorado de la poco poblada Iowa, de amplísima mayoría blanca, donde tanto Trump como Clinton llegaron a la cita de ayer con sus rivales pisándoles los talones. La líder demócrata, según el promedio de RCP, solo adelantaba a Sanders por un escueto 47,9% a 43,9%, mientras que Trump, más desahogado, distanciaba a Cruz por un 28,6% a 23,9%.

En realidad, Iowa importa más como símbolo o como anticipador de tendencias que por su peso específico, ya que los electores demócratas sólo eligen a 44 de los 4.764 delegados que irán a su convención y los republicanos a 30 de sus 2.472.

Pero en Iowa comenzó la cadena de victorias de Jimmy Carter en 1976 y también fue en Iowa donde un inexperto Obama se impuso en 2008 a Clinton. De ahí que suela decirse que Iowa confirma favoritos, descarta candidatos y lanza revelaciones.

Para los ganadores en Iowa, el premio será un impulso en la batalla por la nominación que podría prolongarse durante meses, mientras que muchos de los perdedores en el bando republicano podrían comenzar rápidamente a echarse a un lado.

Este complejo proceso estará canalizado este año de manera voluntaria por Microsoft, que ha creado un nuevo software para acelerar la publicación de resultados y evitar errores humanos, algo que ha llevado a Sanders a criticar la injerencia de una gran corporación en un proceso tan antiguo como la democracia estadounidense.

Decisión en el último momento

Los iowanos a menudo toman su decisión en el último momento. En 2012, casi la mitad de los que participaron en el caucus republicano, el 46%, se decidieron "en los últimos días", según indicaron en un sondeo antes de entrar a votar.

Iowa será la primera ocasión en la que Trump podrán su capacidad de atracción entre los votantes a juego. Una victoria podría validar una campaña que ha estado marcada hasta ahora por sus polémicas declaraciones sobre los inmigrantes mexicanos o por su petición de prohibir la entrada a musulmanes al país. Una derrota podría afectar a su identidad de ganador y generar una gran presión para las siguientes citas, las primarias en New Hampshire, el 9 de febrero, y en Carolina del Sur, el 20 de febrero.

En el caso de Clinton, ya sabe por propia experiencia lo que supone perder en Iowa. En su primera campaña para lograr la candidatura demócrata en 2008 quedó tercera en este estado por detrás de Obama.

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