Un coche bomba conducido por suicidas causa 34 muertos y 125 heridos en Ankara

El vehículo estalló en una zona céntrica de la capital turca, en un lugar rodeado de comercios y locales de ocio - El atentado, el tercero de gran relieve desde octubre, no había sido reivindicado anoche

14.03.2016 | 01:40
Autobús destrozado en el centro de Ankara por la bomba transportada por los terroristas.

La detonación de un coche bomba causó ayer en el centro de Ankara al menos 34 muertos y 125 heridos en el tercer gran atentado que sufre la capital turca desde el pasado mes de octubre. El artefacto explotó en torno a las 18.45, hora local, en los alrededores del parque Güven, cerca de la plaza Kizilay, rodeada de una zona de ocio y comercios, y que no está lejos del barrio diplomático de la capital.

El ataque aún no ha sido reivindicado ni hay todavía datos ni especulaciones sobre quién podría haberlo perpetrado, aunque la policía está empezando a investigar. La detonación se debió a un coche bomba, confirmó en un comunicado la oficina de gobernación de Ankara. El ministro de Sanidad turco, Mehmet Muezzinoglu, informó de que al menos uno o dos de los fallecidos en el atentado son responsables del mismo.

Veintitrés de las víctimas fallecieron en el mismo lugar de los hechos, mientras que el resto sucumbieron a sus heridas en el camino al hospital. Se teme que en las próximas horas el número de fallecidos puede aumentar aún. La fuerza de la explosión fue tal que dañó numerosos coches y autobuses municipales en la plaza, asegura la emisora de noticias turca NTV.

Según la cadena CNNTürk, todos los heridos fueron llevados a una decena de clínicas mientras que en un primer momento, los cuerpos sin vida continuaban en el lugar de la explosión. Apenas una hora después de la explosión, el Consejo Audiovisual de Turquía (RTÜK) vetó la emisión de imágenes del lugar del atentado, alegando que estaba prohibido "mostrar cuerpos sin vida".

El primer ministro turco, Ahmet Davutoglu, convocó poco después de la explosión una reunión de seguridad de su gabinete a la que acudieron también los jefes del Estado Mayor del Ejército y los responsables de los servicios de inteligencia. El partido pro-kurdo HDP, acusado por el ejecutivo islamista que preside Recep Tayip Erdogan de ser cercano a la guerrilla kurda PKK, condenó en un comunicado este "abominable ataque" en la forma "más vehemente posible". "Queremos subrayar que estos dolores que sufre nuestro pueblo no van a alejarnos de nuestros sentimientos fraternales (entre kurdos y turcos)", agregó la nota del HDP, el tercer partido del Parlamento.

Hace dos días, la embajada de Estados Unidos en Turquía había alertado de una posible amenaza terrorista cerca del barrio diplomático de Ankara e instado a sus ciudadanos evitar esa zona. El centro de Ankara vivió el pasado 10 de octubre el peor atentado de la historia de Turquía, con 103 muertos, cuando dos suicidas se hicieron saltar por los aires en medio de una manifestación a favor de la paz en el país.

La Justicia turca acusa a elementos yihadistas locales, relacionados con el Estado Islámico (Dáesh) de haber perpetrado ese ataque, aunque nadie ha reivindicado el atentado. El pasado 17 de febrero se produjo otro ataque, éste con un coche bomba suicida en un barrio residencial de Ankara, en el que murieron 29 personas, casi todos militares, al paso de un convoy que transportaba soldados a sus viviendas. Aquel acto fue reivindicado por los llamados Halcones de la Libertad del Kurdistán (TAK), un grupúsculo escindido del ilegal Partido de los Trabajadores de Kurdistán (PKK). A diferencia de ese ataque, las víctimas de ayer parecen ser en su enorme mayoría civiles.

Operación

Hasta once miembros del grupo armado Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK) murieron en una operación antiterrorista desarrollada el pasado sábado y de la que informado ayer el Ejército turco, según el cual los terroristas fueron "neutralizados" y se incautaron cinco fusiles Kalashnikof.

El gobernador de la provincia de Hakkari, fronteriza con Irán e Irak, declaró el toque de queda en el distrito de Yuksekova, que estaría relacionado precisamente con las operaciones antiterroristas. También se impone toque de queda en Nusaybin, provincia de Mardin.

Estos toques de queda se imponen "debido a la escalada de la actividad terrorista en la región" y buscan garantizar la "seguridad, vida y propiedades de los ciudadanos". Más de 450 "terroristas" del PKK y de 200 miembros de las fuerzas de seguridad desde el comienzo de la operación de seguridad en las regiones de mayoría kurda, a mediados de diciembre.

En julio se rompió el alto el fuego pactado por el PKK y Turquía en el marco de unas negociaciones de paz que pretendían cerrar un conflicto que se cobró 40.000 vidas desde que estalló en 1984.

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