Ataque en la capital de Europa La crónica

Dos de los cuatro terroristas de Bruselas son hermanos y uno fue deportado por Turquía

Brahim el Bakraoui atentó en el aeropuerto y Jalid en el metro - El segundo suicida de Zaventem es un cómplice de los ataques de París en noviembre - Un cuarto sospechoso se dio a la fuga

24.03.2016 | 02:53
Una mujer se abraza a sus hijos en un homenaje a las víctimas de los atentados del martes en Bruselas.

Los ataques yihadistas del martes en Bruselas, que causaron la muerte al menos a 32 personas, según el último balance, los perpetraron cuatro terroristas, informó ayer la Fiscalía General belga. Tres de ellos atentaron en el aeropuerto de Zaventem y el cuarto en la estación de metro de Maelbeek. Dos de los terroristas del aeródromo eran suicidas y el tercero, al que todos los medios identifican como Najim Laachraoui, supuestamente implicado en la masacre del 13-N en París, se dio a la fuga. El yihadista que atentó en el metro también era un kamikaze.

De los cuatro terroristas, la Fiscalía sólo da por identificados a dos. Se trata de los hermanos Brahim y Jalid El Bakraoui, de 30 y 27 años de edad, respectivamente, y nacionalidad belga, y fichados como delincuentes comunes. El primero se hizo volar por los aires en la terminal de salidas de Zaventem, donde se registró una segunda explosión, escasos segundos después de la primera (07.58 h.), que provocó otro suicida aún por identificar.

Jalid el Bakraoui se inmoló en el segundo vagón de un tren que estaba detenido en el andén de la estación de Maelbeek poco antes de las 09.30 horas.

Si nos atenemos a la fotografía difundida el martes por la Policía belga, en la que se ve a tres individuos portando sus carritos de equipaje en el aeropuerto bruselense, sólo está identificado el del centro, Brahim el Bakraoui. Las fuerzas de seguridad ignoran quién es el terrorista que camina a su derecha, y del que lo hace a su izquierda sólo reconocen que lo están buscando "activamente".

Sin embargo, los medios belgas sostienen que este tercer terrorista, que viste una chaqueta blanca y va tocado con sombrero, es Najim Laachraoui, a quien se atribuye la confección de los cinturones explosivos empleados por los yihadistas de París. Sería cómplice, pues, de Salah Abdeslam, el cerebro logístico del 13-N, detenido en el distrito bruselense de Molenbeek, donde permaneció escondido cuatro meses, el pasado viernes, el mismo día en que la Fiscalía emitió una orden de busca y captura contra Laachraoui.

Lo que sí aseguró ayer el fiscal general belga, Frédéric van Leeuw, es que, antes de huir de Zaventem, el tercer terrorista dejó en la terminal de salidas la "carga explosiva más importante". Según el fiscal, "poco después de que llegaran los artificieros" al aeropuerto, esa carga, metida dentro de un bolso, "explotó debido a su gran inestabilidad, pero nadie resultó herido". Durante buena parte de la mañana, medios belgas dieron a Laachraoui por detenido en una redada en el distrito de Anderlecht, pero las autoridades dijeron que sólo habían practicado dos arrestos, y no en esa zona de la capital, sino en la de Schaerbeek.

Según el relato ofrecido por Van Leeuw, los tres terroristas que integraban el comando que atentó en Zaventem cogieron un taxi para ir al aeropuerto. El taxista que los recogió los reconoció después en la fotografía difundida por la Policía y llevó a los agentes hasta el edificio del distrito de Schaerbeek del que los vio salir la mañana de los atentados.

El taxista sospechó de ellos porque no quisieron que les ayudara con las maletas (en las que seguramente llevaban las bombas). De hecho, contó que se enfadaron porque el taxi no era grande, como habían pedido, sino pequeño, y no les cabía la otra maleta -con una carga explosiva extra, es de suponer- que pensaban llevar al aeropuerto.

La Policía descubrió el martes, en varios registros en Schaerbeek, una bandera del Estado islámico (EI) y el supuesto "testamento" de Brahim el Bakraoui, así como 15 kilos de explosivos, 50 litros de acetona, 30 litros de agua oxigenada, detonadores y una maleta con tornillos y tuercas y material para confeccionar bombas, incluidos ventiladores.

En el "testamento", al parecer dirigido a su madre, Brahim el Bakraoui vincula los atentados de Bruselas con los de París y da a entender que su planificación fue acelerada tras la detención de Salah Abdeslam.

El documento estaba en un ordenador que fue hallado en una papelera de la calle Max Roos y en él el terrorista reconoce que tiene "prisa" porque "están cazándonos" y no quiere "acabar en una celda como él", como su "hermano", lo que se interpreta como una referencia a Abdeslam.

Brahim el Bakraoui fue deportado por Turquía en julio de 2015, según reveló ayer el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan. Ankara informó a la embajada belga de la deportación, y también a Holanda, país al que El Bakraoui fue expulsado.

Según Erdogan, Bélgica lo liberó, pese a que su Gobierno advirtió de que se trataba de un combatiente extranjero, pero Bruselas "no pudo determinar sus vínculos con el terrorismo".

En cuanto a Jalid el Bakraoui, es el hombre que alquiló bajo una falsa identidad la vivienda de la calle Du Dries, en el barrio bruselense de Forest, donde el pasado 15 de marzo se desencadenó un tiroteo en el que uno de los sospechosos murió y otros dos huyeron, entre ellos, supuestamente, Abdeslam, de quien se encontraron huellas dactilares y restos de ADN, informa Efe.

Los dos hermanos El Bakraoui tienen un abundante historial de delitos comunes. El mayor, Brahim, participó en un tiroteo contra la Policía en 2010, y Jalid, al año siguiente, fue condenado por robo.

Además del taxi, la Policía busca otros dos vehículos: un Renault Clio y un Audi S4 negro. La presencia de este último coche, sin matrícula y con tres o cuatro individuos dentro, llamó la atención de varios testigos justo después de las dos explosiones de Zaventem.




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