"Les dije a mis hijas que no mirasen"

Los testimonios certifican el caos y el pánico creados por el salvaje atentado - Una familia encuentra a su bebé gracias a Facebook

16.07.2016 | 02:11
Concentración en el paseo de Niza en un homenaje a las víctimas.

"Les dije a mis hijas que no mirasen porque nos íbamos a encontrar a la gente tumbada en el suelo". Maite Blanco aterrizó ayer en Madrid procedente de Niza, donde presenció con sus dos hijas el terrible atentado del jueves por la noche.

"Nosotras nos fuimos hacia el lado de la playa donde había una furgoneta aparcada y nos escondimos detrás de ella", relató Blanco a los medios en la puerta de llegadas de Barajas.

Desde la playa vieron cómo un camión "grandísimo" de color blanco entraba en el paseo marítimo "arrollando todo lo que había por delante y a las personas que estaban andando".

Cuando pasó el vehículo, Maite y sus hijas dejaron la playa y se dirigieron a un hotel que estaba al otro lado del paseo, donde pudieron refugiarse. "Les dije a mis hijas que no mirasen porque nos íbamos a encontrar a la gente tumbada en el suelo". A las dos de la madrugada pudieron salir del hotel, donde la gente estaba "muy nerviosa", y volver a casa.

A Maite Blanco y a sus hijas las salvaron los primeros gritos de alarma que provocó el paso del camión a toda velocidad, aplastando y lanzando cuerpos a un lado y al otro del Paseo de los Ingleses.

El francés Timothe Fournier, de 27 años, una de las 84 víctimas mortales, no tuvo la misma suerte. Murió, pero consiguió salvar a su mujer, embarazada de siete meses, empujándola fuera de la ruta que siguió el camionero suicida.

Tres jóvenes de 16 años de Gandía (Valencia), Josep, Arturo y José, que se encontraban anteanoche en el ya tristemente célebre Paseo de los Ingleses de Niza, también relataron su odisea para huir del horror. "Fue terrible", dice Arturo. "Todo el mundo chillando y llorando y refugiándose. Pero lo primero era salir corriendo". Los tres jóvenes, que se encuentran en un campamento de verano en la ciudad costera gala, habían ido a ver los fuegos artificiales del 14.º de Julio. "Había gente por el suelo, niños en el suelo y gente pasando por encima de ellos", relatan.

Asimismo, uno de los chicos ha explicado a Europa Press que en el campamento hay unos 35 chavales estudiando francés y que aún les queda parte de la estancia. No obstante, se está valorando la posibilidad de adelantar la vuelta en grupos.

La única noticia feliz de una jornada aciaga es el hallazgo, gracias a Facebook, de un bebé de ocho meses que sus padres perdieron en medio del caos.

Minutos después del ataque, una familiar de los padres del niño lanzó un mensaje de búsqueda de un bebé "malgache laosiano con carrito azul", junto a una foto suya y un número de teléfono por "si alguien lo vio o recogió".

La solidaridad fue inmediata, el mensaje fue divulgado miles de veces y una hora después de su publicación la familia anunciaba por la misma vía que el niño había sido encontrado sano y salvo.

Tiava Banner, que redactó los dos avisos, agradeció la ayuda brindada por Facebook y por quienes propalaron la noticia y enviaron mensajes de apoyo.

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