Masacre en la Costa Azul Crónica

El terrorista de Niza es un camionero tunecino fichado por robo y violencia machista

Mohamed Bouhlel, de 31 años, sin vínculos yihadistas y en trámite de separación, actuó solo para matar a 84 personas, diez de ellas niños, arrollándolas con un camión

16.07.2016 | 01:07
Agentes recogen pruebas en el lugar del atentado, en el paseo marítimo de Niza.

El tunecino con permiso de residencia en Francia Mohamed Lahouaiej Bouhlel, de 31 años, fue identificado ayer como el único autor del atentado de Niza. Se trata de un conductor de camiones, especializado en mudanzas y fichado como delincuente común, que al volante de un vehículo de 19 toneladas, y a gran velocidad, arrolló a lo largo de dos kilómetros a la multitud que se había congregado la noche del jueves en el paseo marítimo de la ciudad para presenciar los fuegos artificiales del Catorce de Julio, la fiesta nacional francesa, antes de caer abatido a tiros por la Policía.

El balance de víctimas es, por ahora, de 84 fallecidos, 52 heridos en estado crítico, medio centenar más de heridos leves y un centenar largo de personas que precisaron atención sanitaria en el lugar de los hechos, el Paseo de los Ingleses de la ciudad costera francesa. En total, 202 heridos.

Entre los muertos hay, al menos, diez niños y adolescentes, según la fiscalía francesa. Y hay ya confirmadas víctimas de nacionalidad rusa, china, armenia, ucraniana, marroquí, alemana, suiza y estadounidense -un padre y su hijo de 11 años-, pero no española, según el jefe del Ejecutivo en funciones, Mariano Rajoy.



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Bouhlel había alquilado el camión con el que cometió la masacre el pasado lunes en una localidad situada a pocos kilómetros al oeste de Niza, Saint Laurent du Var, y según el contrato que firmó con la empresa que le arrendó el vehículo, Via Location, debería haberlo devuelto el miércoles, la víspera del atentado.

El terrorista no estaba fichado por vínculos con grupos yihadistas, pero sí por robo y violencia machista. La última condena que recibió fue en marzo, por un grave altercado de tráfico. Y hace dos semanas fue puesto bajo vigilancia judicial por haberse quedado dormido al volante. Se había separado de su esposa, que ayer fue detenida, y tenía tres hijos.

Los vecinos dicen de Bouhlel que era un hombre que bebía alcohol y le gustaba bailar salsa en locales nocturnos, que empezó el mes de Ramadán y no lo terminó y que maltrataba a su mujer.

Ningún grupo yihadista ha reivindicado por ahora la autoría del atentado, aunque desde primera hora las autoridades galas no dudaron en considerarlo un acto terrorista. La tardanza en la reivindicación del ataque alimenta la hipótesis de que el atentado fuera obra de un "lobo solitario", aunque no se duda de la inspiración "yihadista" del mismo.

El fiscal de París, François Molins, insistió en que el atentado de Niza "se corresponde con los llamamientos" que lanzan los grupos yihadistas, aunque hasta ahora no haya habido ninguna reivindicación. Pero también reconoció que Bouhlel era "un total desconocido para los servicios de inteligencia" franceses.

Según dijeron algunos vecinos al canal de televisión BFM TV, el hombre era originario de la localidad tunecina de Masaken, próxima a Susa, donde hace un año murieron 38 turistas en un atentado en las playas de dos lujosos hoteles.

Vivía en un barrio obrero y con fuerte presencia de inmigrantes en el norte de Niza. Su piso fue registrado ayer a fondo por las fuerzas de seguridad; se llevaron material informático, pero no encontraron armas y ni explosivos.

La Policía francesa comprobó su identidad a partir de las huellas dactilares que encontró en la cabina del camión, donde además halló una tarjeta de crédito y un teléfono móvil que le pertenecían y el permiso para conducir vehículos pesados, que, según medios locales, tenía desde hacía poco. Las fuerzas de seguridad también encontraron en el camión, que recibió más de treinta impactos de bala, dos pistolas, una de ellas automática -con la que Bouhlel disparó contra tres policías que intentaron detener su sangrienta carrera antes de ser abatido-, varios cargadores, dos réplicas falsas de fusiles kaláshnikov y M-16 y una granada desactivada.

El método de atentado elegido por Bouhlel, un camión sin explosivos conducido por un hombre dispuesto a morir -aunque no haciéndose volar por los aires-, no se había empleado hasta ahora en Europa, el menos en un atentado de esta magnitud, pero ha sido utilizada en los dos últimos años en Israel por terroristas palestinos, que han sembrado la muerte con atropellamientos indiscriminados de viandantes.

Cuerpos de fallecidos y heridos, cubiertos por mantas, en el paseo

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