Erdogan suspende a 15.000 funcionarios de Educación y a 21.000 profesores

Las purgas y las detenciones masivas tras el intento del golpe de estado del pasado viernes afectan ya a 50.000 personas en Turquía

20.07.2016 | 01:22
Erdogan se dirige a sus simpatizantes.

La purga de los acusados por el régimen del todopoderoso presidente Recep Tayyip Erdogan de cómplices en el fallido golpe de Estado del viernes en Turquía alcanzó ayer dimensiones de represalia masiva con la suspensión de 15.000 funcionarios de Educación, la prohibición de viajar al extranjero de los empleados públicos y la retirada de licencia a 24 emisoras.

Un total de "15.200 empleados públicos han sido suspendidos del servicio" y se le someterá a una investigación sobre su pertenencia a las redes de simpatizantes de Fethullah Gülen, el clérigo islamista exiliado en Estados Unidos, al que el Gobierno responsabiliza de la intentona.

Esta lista negra de funcionarios se suma a los 8.777 empleados del Ministerio del Interior, la mayoría de ellos policías y gendarmes, y a otros 2.500 de otros organismos públicos que fueron ayer apartados del cargo. No sólo los trabajadores públicos se han visto afectados por la purga. Unos 21.000 profesores de centros educativos privados vieron ayer cómo se les retiraba su licencia. El total de trabajadores, públicos o privados que han sido suspendidos de empleo tras el golpe llega a 49.337.

Las medidas excepcionales han llegado a prohibir a todos los funcionarios que abandonen el país, a ordenar a los trabajadores públicos que interrumpan sus vacaciones y a pedir la renuncia de todos los decanos de facultades turcas, tanto de las universidades públicas como de las privadas, informa la agencia Efe. Además, el Consejo Supremo de Radio y Televisión de Turquía ha cancelado las licencias a "todas las emisoras de radio y televisión que hayan dado respaldo a los golpistas", una medida que afecta a 24 medios vinculados a Gülen.

Este influyente predicador, hasta hace apenas tres años estrecho aliado del ahora presidente turco, el también islamista Recep Tayyip Erdogan, es acusado por Ankara de haber orquestado el golpe usando a sus miles de seguidores "infiltrados" en la Administración.

Una infiltración que se produjo cuando Erdogan era aún primer ministro (2003 -2014) y los gülenistas comenzaron a desplazar, con su anuencia, en los órganos públicos a los funcionarios de la vieja escuela laica, introduciendo en la Administración una visión más islamista.

Desde que la alianza entre Erdogan y Gülen se rompió hace tres años, el Gobierno turco culpa al predicador de dirigir un Estado dentro del Estado y de conspirar para derrocarlo. Acusado de terrorismo por Ankara y señalado ahora como responsable máximo de la asonada, el Gobierno solicitó formalmente a Estados Unidos su detención y extradición. Washington instó a Ankara a aportar pruebas sobre la implicación en la asonada de Gülen, quien vive desde 1999 en Pensilvania.

El primer ministro turco, Binali Yildirim, se comprometió ayer aportar toda la información necesaria, al tiempo que criticaba a Estados Unidos por proteger a un "cabecilla terrorista". "Enviaremos muchas pruebas. Pero quiero preguntar a nuestros amigos estadounidenses: ¿Pidieron ustedes pruebas al ir a por los terroristas que derribaron las Torres Gemelas? ¿Pidieron pruebas para internar a sospechosos en Guantánamo?", dijo.

Yildirim aseguró que la red gülenista "se ha ido extendiendo dentro del Ejército desde 1980". Las detenciones de militares acusados de golpistas no cesa. A los 6.000 arrestados en los últimos días, entre ellos un tercio de todos los generales, se han sumado los dos pilotos del caza que en noviembre derribaron un avión de combate ruso. Aquel incidente provocó una grave crisis con Moscú. El sábado, el alcalde de Ankara, Melih Gökçek, del partido gubernamental, acusó a los pilotos de haber derribado aquel aparato para provocar una crisis con Rusia También fue apresado Erkan Kivrak, el segundo en la escala de asesores militares del presidente Erdogan, por detrás del coronel Ali Yazici, que fue detenido el domingo acusado también de golpismo.

El Gobierno recibió ayer el respaldo del partido ultranacionalista MHP para restablecer la pena de muerte, abolida en 2004, una posibilidad abierta por Erdogan para castigar a los "traidores" que participaron en el golpe.

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