Merkel asume que Alemania está "en guerra contra el EI" pero no contra el islam

La canciller defiende su política de acogida a refugiados tras los dos atentados yihadistas cometidos en Baviera la semana pasada

29.07.2016 | 00:55
La canciller Angela Merkel.

La canciller Angela Merkel reconoció ayer la inseguridad que han generado en el país los atentados yihadistas de Würzburg y Ansbach, cometidos por refugiados, pero defendió su política de acogida y aseguró que Alemania superará la "prueba histórica" a la que se enfrenta. Merkel hizo hincapié en que Alemania está "en guerra contra el Estado Islámico", pero no está "en ninguna guerra contra el islam".

Merkel intentó conjurar los miedos de los alemanes tras los ataques registrados en el estado de Baviera y también contestar a quienes la acusan de haber infravalorado los peligros de acoger a cientos de miles de refugiados. La canciller recordó las criticadas palabras que pronunció hace once meses -"vamos a conseguirlo"- y, tras señalar que nunca dijo que fuera a ser fácil, volvió a mostrarse convencida de que el país conseguirá afrontar con éxito esa "tarea histórica".

Su comparecencia, basada fundamentalmente en el ataque cometido en un tren cerca de Würzburg por un menor refugiado afgano, que hirió a cinco personas con un hacha y un cuchillo antes de ser abatido por la policía, y a la bomba que detonó este domingo en Ansbach un solicitante de asilo sirio de 27 años, que murió en la explosión e hirió a quince personas.

Ambos atentados han sido reivindicados por el autodenominado Estado Islámico y Merkel asumió que demuestran que el terrorismo yihadista ha llegado a Alemania, pero hizo hincapié en que los culpables no son los refugiados.

Esa dos personas se "burlaron" de su país de acogida, de todos los refugiados que han llegado a Alemania huyendo de la persecución y de la guerra y de los voluntarios que los atienden.

Su intención, advirtió la canciller, es atacar un estilo de vida y a una sociedad abierta, poner a prueba la unidad y quebrar la voluntad de acogida, por lo que hay que enfrentarse a ellos y "no desviarse" del camino emprendido.

La canciller descartó, asimismo, culpar a los refugiados por los atentados y presentó un plan de medidas para mejorar el registro de los acogidos, agilizar las expulsiones de aquellos a quienes no asista el derecho a asilo o que delincan, y posibilitar la intervención del Ejército en caso de alerta terrorista grave. Recordó, sin embargo, que abordar este desafío exige de la colaboración europea y admitió su decepción por la "poca disposición" de algunos socios a compartir responsabilidades ante la crisis.

La clase política, recalcó, no puede actuar desde el miedo y debe velar por el artículo 1 de la Constitución alemana, que garantiza que la dignidad humana es inviolable y que respetarla y protegerla es obligación de todo poder público.

Merkel, que aseguró que cuenta con el apoyo del vicecanciller, el líder socialdemócrata Sigmar Gabriel, negó que esté atravesando su momento más difícil o que esté agotada y dejó abierta la posibilidad de optar a una nueva reelección en las generales previstas para 2017 tras tres legislaturas consecutivas al frente del Gobierno federal.

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