Dimite el director de campaña de Trump al desvelarse su nexo con oligarcas rusos

El magnate pide disculpas por decir cosas "en caliente", sobre todo aquellas que hayan causado "dolor personal" a los ciudadanos

20.08.2016 | 02:23
´El emperador no tiene pelotas´. Transeúntes se fotografían con una estatua de Trump en Nueva York, obra de un colectivo anarquista que satiriza sobre la emergencia del magnate como figura de nuestro tiempo

Paul Manafort, el jefe de campaña del candidato republicano a la Casa Blanca, Donald Trump, presentó ayer su dimisión, días después de que se le vinculara con el partido ucraniano y pro ruso del presidente depuesto Víktor Yanukóvich, que le habría pagado durante seis años casi 13 millones de dólares. El diario The New York Times publicó que esos pagos a Manafort, entre 2007 y 2012, aparecen en los libros de contabilidad secretos del Partido de las Regiones, investigados por la Oficina Anticorrupción en Kiev.

Además, el periódico aseguró que entre las transacciones dudosas hay un acuerdo por 18 millones de dólares para vender activos de una televisión a un consorcio montado por Manafort y el oligarca ruso Oleg Deripaska, cercano al presidente ruso, Vladímir Putin. Esta nueva revelación, apareció dos días después de que el magnate neoyorquino remodelará su equipo para la recta final de la campaña que ahora dirigirán Kellaunne Conwan y Stephen Bannon.

El conocido asesor, que en el pasado trabajó con el dictador filipino Ferdinand Marcos, se había unido a la campaña en marzo pasado, tres meses antes de la dimisión del hasta entonces responsable de operaciones, Corey Lewandowski, por sus relaciones "hostiles" con la prensa y el malestar de algunos miembros del partido."Esta mañana Paul Manafort me ha ofrecido su dimisión, y yo la ha aceptado", dijo Trump en un comunicado, en el que agradeció el "gran trabajo" realizado por su directo.

Horas antes, el candidato mostró su "arrepentimiento" por algunas de las cosas que ha dicho "en caliente" durante la campaña electoral, especialmente aquellas que han causado "dolor personal". El magnate lanzó estas sorprendentes declaraciones durante un acto en Carolina del Norte. "A veces, en caliente y hablando sobre una multitud de temas, uno no escoge las palabras acertadas. Yo he hecho esto, y lo crean o no me arrepiento de ello, particularmente cuando ha podido causar dolor personal", aseveró. Además, justificó su temperamento en que "no es un político" de carrera, sino alguien "que ha dedicado toda su vida a hacer negocios".

Sin previo aviso, a tamaño natural y como vino al mundo, ayer aparecieron cinco estatuas de Donald Trump repartidas por Nueva York, San Francisco, Los Ángeles, Cleveland y Seattle bajo el lema El emperador no tiene pelotas. La instalación, que responde a un trasunto del cuento de Andersen, El traje nuevo del emperador es obra de un grupo anarquista llamado Indecline que quiso alertar "sobre un líder vanidoso que acaba sin ropa por puro orgullo". Las figuras, que resistieron un puñado de selfies, fueron retiradas con celeridad por las autoridades.

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