Rousseff aguarda el veredicto del Senado mientras los disturbios aumentan en Brasil

La acusación da por probado el fraude en los presupuestos contra la presidenta suspendida, Dilma Rousseff, que se aferra a un plebiscito para no ser depuesta

31.08.2016 | 00:42
Manifestación en las calles de Sao Paulo a favor de la presidenta suspendida, Dilma Rousseff.

Una manifestación en favor de la presidenta suspendida de Brasil, Dilma Rousseff, bloqueó ayer varios tramos de la Marginal Tietê, una de las principales vías de acceso a la ciudad brasileña de Sao Paulo, el bastión del Partido de los Trabajadores, que ayer vivió otra jornada de protestas que terminó con intervención policial.

La concentración fue convocada por integrantes del Movimiento de los Trabajadores Sin Techo, que exigen que se restituya en el cargo a Rousseff, quien, por su parte, vivió ayer las últimas intervenciones de los senadores que hoy decidirán su suerte como dirigente.

En el día en que la Cámara Alta inició una maratoniana sesión que podría apartar a la mandataria del cargo, los manifestantes levantaron barricadas e incendiaron neumáticos a primera hora de la mañana para impedir el tránsito por una de las principales vías de la mayor ciudad de Brasil, lo que generó retenciones de varios kilómetros. En Brasilia, a su vez, 2.000 personas se manifestaban en la Explanada de los Ministerios también en apoyo de la líder del Partido de los Trabajadores.

Algunos de los manifestantes portaban carteles con el mensaje Fuera Temer, habitual en las movilizaciones convocadas desde que el pasado 12 de mayo el otrora vicepresidente de Brasil y ahora presidente interino, Michel Temer, asumiera la jefatura de Estado durante la fase final del juicio político a la presidenta. Si el Senado se inclina finalmente por la destitución el mandato que vence el 1 de enero de 2019 será completado por Temer.

Mientras, en Brasilia, el abogado José Eduardo Cardozo, que defiende a Rousseff, afirmó que la gobernante "es víctima de una élite política y económica". Cardozo también insistió ante el pleno del Senado en la propuesta avanzada por Rousseff hace unas semanas de celebrar un plebiscito, en el caso de que fuera absuelta, para adelantar las elecciones previstas para finales de 2018.

La acusación, por su parte, consideró tras la larga audiencia que hay suficientes pruebas para llevar adelante el impeachment. A Rousseff se le imputa la emisión de tres decretos que alteraron los presupuestos sin la venia del Congreso y atrasos en depósitos en la banca pública que generaron intereses onerosos para las arcas públicas. La abogada Janaina Paschoal, consideró "probados" los cargos contra la gobernante y exigió al Senado su destitución. "El fraude está comprobado" y "los senadores no pueden votar al margen de esa realidad", declaró Paschoal ante el pleno de la Cámara Alta durante la audiencia previa a la decisión prevista para hoy en la que quedará sellada la suerte de Rousseff.

El desgaste sufrido por la mácula de la corrupción del gobernante Partido de Los Trabajadores desde que Lula da Silva accediera al poder en 2003, contrasta con 13 años de avances sociales y económicos. El posible desalojo de Rousseff pondría fin a lo que muchos han considerado como la experiencia más importante de la izquierda democrática en América Latina tras el golpe de Estado que, en 1973, acabó con la vida y el Gobierno de Salvador Allende.

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