Terror a los piratas del Amazonas

La odisea de una familia de EEUU que huyó de delincuentes armados en la zona brasileña del río

05.11.2017 | 01:57

Miedo a morir asesinados por piratas, ese fue el instinto que impulsó a una familia estadounidense a saltar por la borda de un barco junto a sus dos hijas menores, estar a la deriva durante horas por un río y sobrevivir en la espesa selva amazónica hasta ser rescatados casi tres días después. Nada hacía pensar a Adam Harris Heart y Emily Faith Heart que la travesía con sus hijas, una de tres años y otra de entre 6 y 7, entre las ciudades de Belém y Macapá por el río Furo Grande, en la Amazonía brasileña, iba a desembocar en una odisea digna de la factoría Hollywood.

La familia viajaba por Latinoamérica en una furgoneta Volkswagen Westfalia que habían convertido en su hogar desde 2012, cuando decidieron salir de California y dejar atrás, él, de 39 años, su vida de artista; ella, de 37, de diseñadora de moda. Incluso la más pequeña de sus hijas nació dos años después de su partida en territorio brasileño, en la ciudad de Florianópolis, en el sur del país.

Se califican como "nómadas" y sus andanzas por el continente están plasmadas en su blog Our open road (Nuestra carretera abierta), donde aún no han escrito nada sobre la más arriesgada de sus aventuras: la huida del asalto cometido por al menos siete piratas armados.

La familia embarcó el domingo pasado con su casa rodante en un barco que los iba a llevar hasta Macapá, capital del estado de Amapá, una travesía de poco más de un día en condiciones normales de navegación. Cuando habían recorrido unos 300 kilómetros, llegaron los piratas. Todos iban con armas largas o cortas y comenzaron a amenazar a todos los allí presentes, según contó la comisaria de la Policía Civil. "La piratería en esta zona es una realidad", añadió.

La familia, como el resto de los pasajeros y la tripulación fueron conducidos a los camarotes, donde permanecieron un largo y estresante rato. Mientras, los piratas robaron las pertenencias y abandonaron la barcaza, pero volvieron para llevarse más cosas. Se iban y volvían y así varias veces.

Ante tal desgaste psicológico, en un momento desesperado en el que pensaron que los piratas habían regresado, la pareja ideó una especie de plancha, saltaron por la borda en medio de la noche con las niñas y decidieron huir hacia la inmensidad de la selva dejando atrás su casa rodante.

El miedo a morir a manos de unos piratas de agua dulce fue más fuerte que el de hacer frente a uno de los hábitats más hostiles y desconocidos del planeta: la Amazonía.

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