AGENCIAS.IRAK
Al menos 22 personas murieron ayer en dos ataques con bomba en la provincia de Diyala, al noreste de Bagdad, doce en un atentado suicida contra la oficina de un grupo paramilitar que colabora con Estados Unidos y el Gobierno en la lucha contra la insurgencia y diez en otro atentado suicida con coche bomba en un puesto de control del Ejército iraquí.
El primer ataque suicida fue cometido por una mujer en la localidad de Muqdadiya contra las oficinas de un grupo local de apoyo a las fuerzas estadounidenses e iraquíes en la lucha contra la insurgencia. Diez de los muertos eran miembros del grupo, según el jefe de la policía de la ciudad, el general de brigada Mohammed al Tamimi, quien dio un balance total de 15 muertos. El Ejército estadounidense ha reducido la cifra de fallecidos a doce.
Aparte, un atentado suicida con coche bomba en un puesto de control en la zona de Mansuriaya, a 30 kilómetros al este de la capital provincial, Baaquba, causó la muerte de siete soldados iraquíes y tres miembros de otro grupo paragubernamental local, según un oficial del Ejército.
Regreso masivo
Por otra parte, el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur) informó ayer de que unos 128.000 iraquíes refugiados cruzaron la frontera con Siria y regresaron a su país entre agosto y noviembre.
No obstante, la agencia de la ONU "no promueve el regreso" ya que muchas áreas de Irak "aún se consideran poco seguras" y no cumplen las condiciones mínimas de dignidad, explicó ayer el portavoz de la organización, William Spindler, en una conferencia de prensa en Ginebra.
En general, el acceso a los servicios básicos es todavía muy limitado y hay, asimismo, pocas oportunidades de recuperar las propiedades y de conseguir un empleo, agregó.
El portavoz de Acnur informó, asimismo, de que en los últimos cuatro meses unos 97.000 iraquíes llegaron a Siria huyendo de su país.