AGENCIAS.BEIRUT
Líbano está sin presidente y así seguirá, por lo menos, hasta el martes. Y es que el Parlamento volvió ayer a aplazar la sesión para elegir al mandatario, pese a que las facciones ya habían decidido un nombre de consenso. Sin embargo, como se trata de un comandante del Ejército, no puede acceder a la Jefatura del Estado hasta que no se reforme la Constitución. Una modificación que ha rescatado la división entre las dos partes, que sin ponerse de acuerdo no logran los dos tercios de los escaños necesarios para sacar adelante la iniciativa.
El presidente del Parlamento, Nabih Berri, optó por aplazar la sesión después de que no se reuniera el quorum necesario para que la reunión fuera válida. El proceso de enmienda de la Constitución no contó con la presencia de dos tercios de los diputados, por lo que se decidió el aplazamiento hasta el martes, por séptima ocasión.
Las negociaciones entre las partes prosiria y prooccidental han dado como resultado el nombre del general Michel Suleiman como figura de consenso para suceder definitivamente a Emile Lahoud, cuyo mandato expiró el 23 de noviembre. Se trata de un comandante del Ejército, lo que obliga a enmendar la Carta Magna. Ahora, el desencuentro se centra en cómo modificar la Constitución.