AGENCIAS.WASHINGTON
El presidente de EEUU, George W. Bush, lanzó ayer durante su último discurso sobre el estado de la nación una enérgica advertencia a Irán e instó a ese país a cesar sus aspiraciones nucleares y su denunciado apoyo al terrorismo. "Sepan esto: Estados Unidos hará frente a quienes amenacen a nuestras tropas, defenderemos a nuestros aliados y protegeremos nuestros intereses vitales en el Golfo Pérsico", dijo Bush en su discurso al país en el Congreso.
"Pongan fin a la opresión interna, pongan fin a su apoyo al terrorismo externo", añadió Bush en una firme apelación al régimen de los ayatolás, su enemigo declarado desde que el Gobierno iraní se niega a paralizar su programa nuclear, que según Teherán tiene fines pacíficos y según Washington, la fabricación de la bomba nuclear. Además, Bush acusa a Irán de brindar apoyo a la insurgencia iraquí que atenta contra las tropas estadoundienses.
Precisamente la guerra de Irak fue otro de los temas estrella de la intervención de Bush en el Congreso. El presidente defendió la controvertida escalada de tropas en Irak de enero de 2007 que, según dijo, ha permitido a Estados Unidos lograr "resultados inimaginables hace un año". "Algunos pueden negar que el incremento de tropas está dando buenos resultados, pero entre los terroristas no hay dudas. Al Qaida está en retirada en Irak y este enemigo será derrotado", dijo Bush que, no obstante, rehusó dar un calendario para la salida de las tropas del
país árabe. "Debemos esperar duros combates en el futuro", dijo.
El discurso de Bush, en el que el tema central fue la crisis económica, fue tachado de "modesto" y "vacío" por la prensa estadounidense, mientras que la oposición demócrata le acusó en su respuesta en la Cámara de descuidar los problemas nacionales por la guerra de Irak.