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El rescate de Bankia o la ausencia de soluciones milagrosas

Antonio Gallardo, iAhorro.com, Comparador de Bancos  La caída y nacionalización de Bankia debe marcar un antes y un después en el rescate de las entidades financieras en España. Y es que, a medida que pasa el tiempo, todas las medidas pasadas se ven insuficientes y se tiene que dar un paso adelante, dejando una sensación de haberse perdido tiempo y recursos.

Al inicio de la crisis se presumió de fortaleza, esto llevó a que las medidas que se tomaron fueran muy diferentes a la de nuestros vecinos. Así, mientras que en la mayoría de los países de Europa se inyectaban miles de millones en rescates y nacionalizaciones, con el Reino Unido como máximo exponente, en España se tomaron decisiones más limitadas. Así, se estableció un sistema de garantías (avales) mientras que los bancos restringían rápidamente su actividad y los ciudadanos empezaban a sufrir por ello. No sirvió de nada, y pronto las pequeñas entidades empezaron a caer y ser intervenidas: Caja Castilla-La Mancha, CajaSur, CAM, Banco de Valencia, Catalunya Caixa?

Se cambió de idea, se fomentó la inyección de fondos a través del FROB, la fusión entre entidades para iniciar la restructuración, con mucho retraso, y la intervención de las más pequeñas que luego podían ser "colocadas" a otros más grandes. Pasos más positivos, pero no siempre buenos. Si una manzana podrida le sumamos otra, el resultado es tener dos manzanas podridas. Este es el caso de Bankia, la integración de cajas alrededor de dos de las más importantes, Caja Madrid y Bancaja, pero también dos entidades con serios problemas económicos, que como acabamos de ver, ha estallado dañando todo nuestro sistema.

Muchas responsabilidades

Se crea una entidad nueva y se intenta salvar con una salida a Bolsa. No es el caso único, Banca Cívica coincidió en el tiempo  en sus estrenó en el parqué bursátil y ha acabado siendo adquirida por CaixaBank, pero si es el más grave. En ese proceso, ya hubo grandes trabas, que obligaron a que se rebajara el precio de salida a los 3,75 euros, pero aun así, 375.000 ciudadanos acudieron a la oferta de compra, y si no han vendido antes, se encuentran con unas pérdidas de más del 43%, que o no recuperarán, o tardarán mucho en ello. Igual desastre económico se ha inflingido a los ahorradores a los que se colocó participaciones preferentes y Bankia se las canjeó por acciones.

Por ello es necesario echar una vista atrás. En primer lugar a la responsabilidad de los gestores. En el folleto de emisión se hablaba de un dividendo que rondaría el 7% de la inversión, es decir, que se destinaría buena parte de los beneficios a repartirlo a sus accionistas. La realidad ha sido que estos beneficios no han podido ni cubrir el enorme agujero patrimonial de la entidad.

Pero también están todos los supervisores, incluida la CNMV. La empresa auditora, Deloitte, ha informado sobre una sobrevaloración de la matriz de Bankia, el Banco Financiero y de Ahorros (BFA), en sus cuentas de cierre de 2011 ¿No había síntomas en los meses previamente auditados? ¿No se sospechaba la enorme dificultad para cumplir las promesas de dividendo y crecimiento?

Seguridad para los ahorradores

Al final, la realidad llega. No se consiguieron fondos suficientes en la salida a bolsa y la situación de la entidad hacía inasumible la viabilidad económica sin un rescate como el que se produjo ayer. Y es que aunque el Fondo de Garantía de Depósitos, no sólo con el límite de 100.000 euros por impositor, sino también con el resto de mecanismos, puede hacer frente a las contingencias de los ahorradores, la mayor seguridad  para ellos, está en su correcto funcionamiento.

Por ello, la intervención es positiva, siempre que se tomen medidas adecuadas que terminen con su saneamiento y por supuesto, con la posterior salida del Estado del capital de Bankia en el futuro sin generar minusvalías para todos los contribuyentes. La salida será lenta, ya que por volumen y situación actual, no es el bocado de ninguno de los grandes bancos (Banco Santander o BBVA) que ven más atractivo tras restructurar sus cuentas diversificar en el extranjero o poder hacerse con entidades más pequeñas y de "más fácil digestión". Por ello, si se finaliza correctamente con la restructuración, parece un bocado más propio para un grupo de fuera que uno español. Los accionistas, mientras tanto,  pueden o asumir sus pérdidas o esperar que el proceso de saneamiento sea satisfactorio y se plasme en el valor de su inversión.

Un paso final necesario

Pero sobretodo esta intervención debe servir de lección. Si se transmite la idea de que es el último paso, junto con las medidas que veremos en el próximo Consejo de Ministros, y luego se tiene que volver a desdecir sería un golpe muy duro a la credibilidad de nuestro sistema financiero.

El 8 de octubre de 2008, Gordon Brown nacionalizó parcialmente los bancos del Reino Unido con una inyección de 62.000 millones de euros, cantidad que aumentó en meses posteriores con otras intervenciones hasta superar los 100.000 millones. Cuatro años después disimular fortaleza e improvisar medidas nos está costando mucho dinero a todos y poniendo zancadillas a la salida de la crisis, que ya ha empezado en otros países.

Bankia no será la única entidad financiera que necesite dinero público para seguir funcionando. Sin embargo la noticia de que por fin el Gobierno ha decidido enfrentar de cara el problema es positiva. El problema de la banca española existe, lo que se necesitan son soluciones y se están tomando; ahora falta que el plan de inyección de dinero público cuente con los mecanismos necesarios para que la ciudadanía vea compensado su sacrificio en un futuro.

El dinero no es gratis, los preste el banco al ciudadano o, como ahora, el ciudadano al banco.

Antonio Gallardo, iAhorro.com, Comparador de Bancos