PEDRO DE SILVA
. n cierta derecha sociológica hay un tic tremendista, que la lleva al ridículo. Oigo en una tertulia de café: "Zapatero nos trajo la crisis, y ahora la gripe A". Esto parece ya broma, pero recordemos que no hace mucho se acusaba al Gobierno de haber desatado en España una persecución religiosa. Daba risa que se dijera eso en un país en el que la Iglesia disfruta de privilegios desconocidos en casi todas las democracias de Occidente (incluida la financiación pública de la mayoría de sus gastos). La acusación al Gobierno de usar el aparato del Estado para espiar al contrario, como en un Estado policiaco, parece responder al mismo tic de fabulación esperpéntica, y esta vez viene directamente de la oposición. Cierta derecha sociológica se cree siempre cosas así, pero los políticos moderados no deberían fomentar el toreo tremendista. Una oposición seria y creíble es fundamental para el sistema.